El Comercio

Gilberto Predreira y Fernándo Millán, ayer, antes de la entrevista con este diario.
Gilberto Predreira y Fernándo Millán, ayer, antes de la entrevista con este diario. / ALEX PIÑA

«Guardamos objetos que están al mismo nivel que los que hay en los museos»

  • Fernando Millán y Gilberto Pedreira, Técnicos del Ayuntamiento de Madrid

  • «Hay mucho patrimonio que puede ser histórico y pertenece a instituciones que no se dedican a la cultura y están cerradas al público»

Fernando Millán y Gilberto Pedreira son técnicos del Ayuntamiento de Madrid y han realizado un proyecto para recopilar los 'cachitos' de historia que los ciudadanos guardan en un cajón. En muchas ocasiones, no se da relevancia a las fotografías que se acumulan y acaban siendo vendidas en la sección de objetos antiguos de los mercadillos. Sin embargo, ellos no quiere perder estos recuerdos y los digitalizan para que puedan ser consultados a través de internet. Ambos atendieron ayer a EL COMERCIO.

Ustedes han puesto un marcha un proyecto para recuperar la memoria colectiva madrileña, ¿cuáles son sus pormenores?

Esta es una colaboración entre las bibliotecas públicas y el plan Memoria Digital del Ayuntamiento de Madrid. El objetivo final es recoger el patrimonio que está en manos de los ciudadanos.

¿Qué documentos podemos guardar en nuestros cajones y son relevantes para la historia?

Álbumes, latas llenas de fotografías,... Estas imágenes están al mismo nivel que aquellos que se encuentran en los museos. La gente no sabe el valor de los objetos que tienen en su casa y por desgracia se acaban vendiendo en El Rastro.

¿Qué tratamiento hacen a los objetos que recuperan?

Digitalizamos los documentos y les damos el mismo tratamiento que puede tener el estatuto 'El Fuero de Madrid' en el ámbito virtual. A continuación, las integramos en una gran base de datos y se puede consultar a través de las webs: memoriademadrid.es memoriadelosbarrios.es.

¿Qué logros han conseguido?

Hasta hace poco tiempo de la plaza de toros de Vistalegre, construida 1808, solo había una imagen en el museo de Historia Municipal. Con las aportaciones ciudadanas hemos aumentado esta cantidad a ocho y en ellas se relatan diferentes momentos. Sin ir más lejos, hay una de su derribo en 1990 y otra de unas señoras en 1936.

En definitiva, su premisa es que la historia no solo la escriben los edificios.

El patrimonio cultural está ligado a las construcciones y planos. Sin embargo, hay una historia que está poco contada y es la que surgió a partir de la anexión de los pueblos a la ciudad. Fue en los años 50 y hasta hace poco, había vallecanos que decían «voy a ir a Madrid», cuando esta era su ciudad.

¿Este comentario surgía porque no se habían acostumbrado a formar parte de la ciudad?

Más o menos. En estas partes de Madrid se mezclaba el carácter rural y el componente de obrero industrial. Ser vallecano y carabanchero no es lo mismo que ser del céntrico barrio de Salamanca.

En Oviedo, la factoría de La Vega y la de Armas no pueden ser visitadas por los ciudadanos, ¿esta situación se da en Madrid?

Hay mucho patrimonio que puede ser histórico y pertenece a instituciones que no se dedican a la cultura. Por ello, están cerradas y sin presupuesto de rehabilitación. Ejemplo de ello, son los cuarteles abandonados en el sureste de Madrid. Puede que no tengan valor arquitectónico, pero sí histórico. Otro caso es el de las antiguas cocheras de metro de Cuatro Caminos.

¿Qué pasa con ellas?

Se querían construir casas y viviendas. Pero una asociación de vecinos, liderada por Álvaro Bone, la está intentando defender.

Al fin y al cabo estos edificios se conservan gracias a la gente.

Efectivamente. Hay plataformas ciudadanas para salvarlas como es este último caso y las administraciones no acaban de intervenir. Al fin y al cabo son ellas las que tienen el dinero y la capacidad jurídica para hacerlo.