El Comercio

Villa Magdalena es ahora una biblioteca.
Villa Magdalena es ahora una biblioteca. / ALEX PIÑA

El pago de Villa Magdalena consume el endeudamiento y deja 9 millones en inversión

  • El Ayuntamiento no podrá financiar nuevas actuaciones con crédito, lo que obliga a rebajar en otros cuatro millones las obras para 2017

A cada paso, un tropezón. El equipo de gobierno logró ayer restablecer el equilibrio presupuestario en las cuentas para el próximo año, tan solo para descubrir que, a criterio de los técnicos, el Ayuntamiento no podrá financiar nuevas inversiones con préstamos, lo que obligará a dejar los trece millones anunciados para nuevas obras en nueve «y lo que salga del remanente», confirmaron fuentes del equipo de gobierno.

El nuevo obstáculo, descubierto ahora por los técnicos, les sonará: la retasación de Villa Magdalena se come toda la capacidad de endeudamiento municipal. Con sentencia firme del Supremo, tan solo pendiente de ejecución, el Ayuntamiento tendrá que pagar el año que viene unos treinta y dos millones de euros más (ya ha pagado treinta) por el palacete. De ellos, veintidós corresponden al nuevo justiprecio, figurarán en el capítulo de inversiones y se tendrán que financiar con un préstamo por ese importe. La opción de pagar con ahorro presupuestario tampoco cabe, porque los otros más de diez millones son intereses que figurarán entre los gastos corrientes y han obligado al equipo de gobierno a hacer los correspondientes ajustes.

Con la Ley de Estabilidad Presupuestaria en la mano los técnicos recuerdan que el Ayuntamiento no puede incrementar su endeudamiento, no puede pedir más a los bancos de lo que vaya a amortizar en ese ejercicio. Todo el dinero irá para Villa Magdalena y podría ser peor si prosperan en la ejecución de sentencia los argumentos de la expropiada Comamsa, que reclama nueve millones más.

Atrapados

En realidad, el Ayuntamiento está atrapado en la maraña de leyes con las que el Gobierno central trató de contentar a los mercados en plena crisis de deuda. Lo que Somos llama 'Ley Montoro' y que van desde la reforma de la Constitución, que declara prioritario el pago de la deuda, hasta las leyes de reforma de las administraciones locales o de Estabilidad Presupuestaria, limitan sus opciones.

El Ayuntamiento necesita treinta y dos millones de euros para pagar la ruina de Villa Magdalena. Para evitar un recorte del gasto corriente equivalente, recurrirá a un préstamo para pagar el principal de la deuda (unos veintidós millones), pero para poder pedir un préstamo tiene que recibir el visto bueno del Principado, que solo lo dará si cumple las estrictas condiciones fijadas por el Gobierno.

La primera cumplir la Ley de Estabilidad y hasta ayer, el proyecto de presupuestos que discuten desde hace semanas los tres socios de gobierno, no lo hacía. El 'agujero' de los intereses de Villa Magdalena ha llevado de ajuste en recorte al equipo de gobierno en busca de lograr ahorro presupuestario positivo. Después de aplazar los planes de empleo, suprimir los Premios Líricos y decenas de pequeños recortes en los proyectos de subvenciones y personal de varias concejalías, ayer aún quedaba un saldo negativo de un millón y medio. Los tres socios lo salvaron con ajustes contables. Las plazas de interino se presupuestarán como si se fueran a cubrir en abril, asumiendo que «es difícil que el presupuesto está aprobado antes de finales de febrero». También habrá un ajuste de medio millón de euros en la liquidación del contrato de la Recaudación.

No está todo hecho. Quedan flecos por limar y hoy habrá una nueva y, se supone que, definitiva reunión. Hay dudas acerca de que los técnicos estimen como esenciales las setenta plazas de interino que proyectaba convocar el equipo de gobierno en 2017, que podrían verse rebajadas a medio centenar. Hay eso y también malestar. Parte del equipo de gobierno no entiende, con las cosas que se han hecho en este Ayuntamiento, que los funcionarios «se la cojan con papel de fumar». Tampoco, que no viesen que no era necesario presupuestar las consecuencias de la sentencia de 'los palacios' (otros veinticinco millones de euros más intereses), cuando aún está siendo recurrida y no hay sentencia firme alguna.