El Comercio

El Ayuntamiento baraja un quinto cubo, marrón, para la basura orgánica en 2019

Cubos para el reciclaje en El Antiguo.
Cubos para el reciclaje en El Antiguo. / MARIO ROJAS
  • Contratará una campaña de sensibilización e información por importe de 100.000 euros para difundir el servicio entre los ciudadanos

Hace poco más de una década, Oviedo estaba a la cola de Asturias y de España en reciclaje de residuos. La implantación de un sistema de recogida selectiva en el que los ciudadanos separaban por tipos sus desperdicios y el Ayuntamiento les premiaba con una rebaja en la tasa del servicio, invirtió la tendencia en 2003. Pero a partir de 2019, obligará a los ovetenses a hacer un esfuerzo adicional, a familiarizarse con un nuevo cubo, marrón, para depositar en él los restos de materia orgánica, según estudia el Ayuntamiento. El nuevo contenedor se sumará al código de colores actual: amarillo para envases, azul para cartón, verde para vidrio y negro para el resto.

Será de este último del que los ovetenses tendrán que 'sacar' la materia orgánica: restos de comida, papeles manchados con grasa o restos vegetales, para que se conviertan en humus en la planta de valorización de Cogersa. En realidad, la obligación de separar la materia orgánica de la 'fracción resto' no será tal hasta 2020, pero la intención municipal es adelantar un año esa fecha.

Campaña

La primera medida es la puesta en marcha de una campaña de sensibilización y de información para los ciudadanos. La concejalía de Urbanismo y Medio Ambiente destinará algo más de 100.000 euros a la misma, según aprobó la junta de gobierno la semana pasada.

En total, el Ayuntamiento entregó al vertedero el año pasado 63.583 toneladas de basura procedente de los cubos negros, 700 más que el año 2014 y casi 300 kilogramos de residuos no separados para su reciclaje por cada habitante. La implantación de la obligación de separar los restos orgánicos reducirá sensiblemente esa cifra y generará ingresos, aún por determinar, para el servicio.

El Ayuntamiento pagó al consorcio 2,4 millones de euros por la eliminación de sus residuos. Ingresó, en cambio, 1,33 millones de euros por la venta del cartón, el vidrio y los envases seleccionados por los ovetenses.