El Comercio

El Colegio de Arquitectos pide recolocar la estatua de Fernando Alba

Fernando Alba, ante su obra apilada junto a contenedores en Pontón de Vaqueros, en 2005.
Fernando Alba, ante su obra apilada junto a contenedores en Pontón de Vaqueros, en 2005. / M. R.
  • Respalda el deseo del artista de instalar en Llamaquique la obra inaugurada en 1988 en Ventanielles y saldar «una deuda histórica»

La obra que el reconocido artista Fernando Alba (Premio Nacional de Escultura en 1971, entre otros) construyó en 1988 en la plaza del Lago Enol, en Ventanielles, podría llamarse el 'Guadiana ovetense'. Unas veces está; otras desaparece. Gabino de Lorenzo la desmontó en 1995 y desde entonces viene y va. En 2003 apareció en Los Castañales y en 2011 al lado de la autopista, en el Parque de Invierno. También se ha ausentado durante años del debate político, y otras vez ha aparecido en primera plana: durante la negociación de los presupuestos de 2015, el PP, entonces en el gobierno local, e IU, acordaron su reubicación en los jardines de Llamaquique.

Pero el monumento sigue, veintiocho años después de su primera instalación, sin ubicación definitiva. El Colegio de Arquitectos de Asturias reavivó ayer el tema, enviando una carta al actual equipo de gobierno para que salde una «deuda histórica que existe con el arte contemporáneo en la ciudad de Oviedo y en concreto, con la obra de Fernando Alba».

Respalda, además, la conformidad del artista con la reinstalación en Llamaquique, donde ya existe un anteproyecto de remodelación y reordenación de la zona con la escultura frente al edificio judicial.

Méritos no faltan, dice, para quien ha dejado su arte plasmado en obras como el 'Homenaje a Clarín' en El Entrego, la fosa común del cementerio de San Salvador, las 'Sombras de luz' de Gijón, o la 'Memoria herida' de Grado, inaugurada en 2015. «La preocupación por la cualificación del entorno urbano y la sensibilidad artística propia de nuestro quehacer profesional nos conduce a sentir como una gran pérdida para la ciudad la falta de la escultura de Fernando Alba», lamenta el colegio en su escrito. Porque mantener apilados los materiales en un solar municipal, como ocurre con el trabajo inaugurado en Ventanielles, «no es el destino que merece la obra de uno de nuestros mejores escultores contemporáneos». «Quizás habrá que hablar de dignidad urbanística para solventar la afrenta a la cultura que se realizó con el desmontaje de la pieza en 1995», afeó la institución a la decisión adoptada por De Lorenzo hace ya dos décadas.

Por tanto, pide al ejecutivo actual que «ponga los medios necesarios» en este caso. También recuerda que se han retirado las puertas realizadas por Alba en 1973 en el clausurado comercio Las Novedades entre Gil de Jaz y Ventura Rodríguez, que «están catalogadas y protegidas». Insta a «comprobar desde instancias municipales los motivos que ocasionaron la retirada de las mismas y verificar que no han desaparecido para evitar una nueva situación similar a la de Ventanielles».