El Comercio

«David me llamó la noche del crimen de Imran y dijo que tenía un marrón muy gordo»

El cambio físico que ha e el presunto asesino de Imran en los últimos dos años se pudo apreciar ayer durante la vista en el Juzgado de lo Penal Número 3.
El cambio físico que ha e el presunto asesino de Imran en los últimos dos años se pudo apreciar ayer durante la vista en el Juzgado de lo Penal Número 3. / M. ROJAS
  • David Fuentes acepta 180 días de trabajo en favor de la comunidad por un delito de hurto que cometió en su trabajo antes de que ocurriera el suceso

  • El exjefe del taller en el que trabajaba el padrastro del niño de dos años que apareció muerto en una maleta en La Argañosa califica a la madre del pequeño de «muy maquiavélica»

David Fuentes y Fadila Chardoud se enfrentarán, el próximo 20 de febrero, a un juicio oral y con jurado popular por el presunto asesinato del pequeño Imran de 21 meses, cuyo cadáver apareció en una maleta en el apeadero de tren de La Argañosa en 2014; pero antes, ayer, el presunto autor material se vio con la Justicia. Estaba acusado de un delito de hurtos continuados en el taller mecánico para el que trabajaba y que cometió, supuestamente, unas horas antes del crimen del pequeño. Al juzgado acudió el propietario del establecimiento y exjefe de David Fuentes. Fue esquivo ante las cámaras y pidió que se respetase su anonimato, pero sí habló sobre el acusado y la madre de Imran momentos antes de acceder a la sede judicial. De David Fuentes dijo que era «muy bueno en su trabajo» y que nunca acudió drogado. Todo cambió, puntualizó, cuando «se juntó con mala gente que iba a Ventanielles a por droga y se le fue la cabeza otra vez». Hasta el punto que la misma noche que David, presuntamente, asesinó al pequeño se puso en contacto con él: «Me llamó a las cuatro de la madrugada y me dijo que tenía un marrón muy gordo», relató su exjefe. «Le mandé a tomar por culo», sin preguntarle de qué se trataba. Era la madrugada del 24 de octubre de 2014. «Tengo la corazonada que lo mató la misma noche que cometió el robo», aseveró.

Días después del asesinato, continuó, David acudió al trabajo con Fadila Chardoud, la madre del pequeño. «Había mucho nerviosismo entre ellos. Él estaba volado, con las pupilas como alfileres». No le pareció extraño que la madre de Imran acompañase a David porque «pensé que era una mujer controladora». Lo que sí hizo fue preguntar por el pequeño. «El primero en responder era David que decía que estaba en Málaga pero la última palabra siempre la tenía ella, es muy maquiavélica», aseveró.

Tras este trágico episodio, el propietario del taller tuvo que vender el negocio, situado en La Tenderina. El asesinato de Imran les «perjudicó mucho», subrayó.

Habló sin cámaras ante los medios, pero no tuvo que testificar. El juicio no se llegó a celebrar ya que el acusado reconoció los hechos. Finalmente, el Ministerio Fiscal le condenó a seis meses de prisión que fueron sustituidos por 180 días de trabajo en favor de la comunidad que realizará en el centro penitenciario de Mansilla de Las Mulas, donde cumple prisión provisional por el presunto asesinato del bebé. «Nos interesaba llegar a este acuerdo, sobre todo para no entrar en las declaraciones prestadas al inicio, que están ahora cuestionándose su validez en otro procedimiento», especificó tras salir de los juzgados el abogado del acusado, Fernando de Barutell, en referencia a que en este juicio no se ha tenido en cuenta la documental del otro caso pendiente por el acusado, en el que se autoinculpa del crimen del pequeño.

La Fiscalía pide para David Fuentes y la madre del niño una pena de 33 años y cinco meses de prisión por los delitos de maltrato habitual, lesiones, asesinato y profanación de cadáveres. El Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) rechazó el recurso presentado por la defensa de Fuentes en el que solicitaba la anulación de la autoinculpación del acusado tanto en sede policial como judicial. Según De Barutell, la línea de defensa no cambiará y seguirá pidiendo la libre absolución de su cliente porque «afortunadamente en España la autoinculpación no tiene valor supremo».