El Comercio

Fallece uno de los trabajadores intoxicados por monóxido de carbono

Servicios sanitarios y Policía, el martes en el lugar del suceso.
Servicios sanitarios y Policía, el martes en el lugar del suceso. / A. PIÑA
  • Alejandro Álvarez, avilesino de 39 años, no logró superar las secuelas. El origen del suceso se debió a una acumulación del gas en el depósito del combustible por causas que se están investigando

Alejandro Álvarez Caballero, de 39 años, no logró superar las secuelas de la intoxicación por monóxido de carbono que sufrió este martes mientras realizaba la revisión de una caldera de biomasa en el número 1 de la calle Joaquín Blume, en el barrio de Ventanielles. El joven, vecino de Avilés, falleció ayer por la mañana en el Hospital Universitario Central de Asturias donde permanecía en estado «muy grave», en la Unidad de Vigilancia Intensiva, tras sufrir una parada cardiorespiratoria en el propio lugar del suceso de la que había logrado ser reanimado por los servicios sanitarios.

Alejandro Álvarez era ingeniero de minas y trabajaba como jefe de ventas para una empresa dedicada a la instalación de calderas de biomasa, como así recoge su perfil de una conocida red social. Desde hacía tres años se dedicaba al sector de las energías renovables. El martes acudió al edificio de Joaquín Blume porque recibió el aviso de los vecinos de que la caldera «hacía ruidos extraños». Acudió con su compañero Alberto D. T. A, de 44 años, que también resultó intoxicado. De hecho, ayer tuvo que ser trasladado hasta el hospital de Valdecilla, en Santander, para ser sometido a una cámara hiperbárica con el objetivo de «ajustar los niveles de gases en sangre». Una vez confirmado que los parámetros eran los correctos regresó al HUCA, donde una vez comprobado el informe médico proporcionado por el hospital de Valdecilla le dieron el alta.

Según ha podido saber este periódico, el origen del suceso lo provocó una acumulación de monóxido de carbono en el depósito de almacenamiento del combustible, el silo de los pellets, las pastillas de madera que se utilizan como combustible en este tipo de calefacciones. La Policía Científica junto a varios ingenieros de las empresa que instaló la caldera están intentando averiguar qué falló. Se da la circunstancia que en España no existe ninguna normativa respecto a la instalación, seguridad o ventilación de estos depósitos de biomasa, según reconoció un experto en este tipo de calderas, que prefirió mantenerse en el anonimato. El administrador del edificio, José Manuel Fernández, aseguró que la caldera cumple con «todos los requisitos legales y cuenta con todas las licencia en orden», desde que se instaló en 2014.