El Comercio

«No me considero un héroe», dice el vecino que alertó del suceso

  • «Volvería a hacerlo y lo haría muchas veces más», asegura Félix Callado, que reitera que actuó por deber. Su llamada a la Policía evitó que la tragedia fuera mayor

Gracias a que Félix Callado dio la voz de alarma en cuanto oyó gritos en el portal de Joaquín Blume, 1 y acudió a ver qué pasaba, uno de los dos operarios pudo salvar la vida. Sin embargo, no cree que su actuación fuese heroica. «Eso es una obligación; si por eso se hubieran salvado los dos, encantado», afirma emocionado. Y sin poder contener las lágrimas, no duda en que volvería a hacerlo: «Lo haría muchas veces más». Llora de pura rabia, de «impotencia» por no haber podido evitar la muerte de uno de los trabajadores, pese a sus intentos.

Callado recuerda punto por punto lo que sucedió en la sala de calderas del primer sótano, que permanece precintada y con la ventana de la escalera abierta por precaución. «Fue por coincidencia. A las tres menos cuarto vine a comer, entré en el portal y oí '¡ayudarme, ayudarme'! Vi que procedía de la escalera izquierda, lo primero pensé que alguien había quedado pillado en el ascensor».

Enseguida se percató de que los gritos provenían del sótano y corrió al cuarto de calderas. «Vi un hombre que intentaba sacar a otro que estaba desmayado en el silo de la biomasa», narra. Entonces, detrás de él entró otro vecino, que necesitó después ayuda médica, pero no tuvo que ser ingresado.

«No pudimos sacarlos, al ver que la cosa estaba complicada, con una ventana de metro y treinta de altura como salida. El que estaba dentro intentaba subir al otro», continúa Callado. Viendo que los esfuerzos eran inútiles, decidió subir al recibidor para llamar al 112, de acuerdo con su vecino. Al poco, este subió y le dijo que «no había manera de sacarlos» y a la vez avisó a la Policía Local. Después, volvió a bajar y le pidió a Callado que se quedase arriba para abrir la puerta a los agentes.

«El vecino tenía los ojos rojos porque estuvo más tiempo, yo cuatro o cinco minutos», detalla Callado. Cuando llegó la UVI y la Policía Local, bajó con uno de los agentes para explicarle dónde había ocurrido el suceso, pero al poco volvió con él y los vecinos: «Nos dijo que diéramos la vuelta: 'porque quedamos todos aquí, van a llegar los bomberos, que son los que están preparados'. Tardaron tres minutos, fue todo rapidísimo».

El hombre, ya jubilado y vecino del edificio desde hace treinta años, permanecía ayer ajeno a las felicitaciones de la Policía. «Yo no sé nada», asegura, modesto. Por su parte, el concejal de Seguridad Ciudadana elogió la actuación del personal sanitario y de ambulancias que se desplazaron el martes hasta el lugar del suceso. «Es de alabar la labor de todo el personal sanitario y de la Policía Local y Nacional».

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