El Comercio

«Los operarios debieron caer desplomados según entraron», dicen los bomberos

Agentes de la Policía Local, Bomberos y sanitarios, durante la intervención el martes.
Agentes de la Policía Local, Bomberos y sanitarios, durante la intervención el martes. / A. PIÑA
  • El medidor de monóxido de carbono utilizado por los bomberos en el rescate de los tres intoxicados en Ventanielles estaba en el máximo de su escala

El incidente en el que perdió la vida el ingeniero de Minas Alejandro Álvarez, cuando trabajaba en una caldera de biomasa en Ventanielles, ha alarmado a los bomberos. Fuentes del servicio señalaron que el silo de la caldera «apenas tenía dos cuartas de pellets, debían de estar esperando por una próxima recarga». Pese a ello, cuando los bomberos accedieron al silo para rescatar a los dos intoxicados, el medidor de monóxido de carbono estaba en el máximo de la escala, «debieron caer desplomados según entraron», señalan las mismas fuentes.

Que una cantidad tan pequeña de combustible fermente y genere niveles tan altos de concentraciones de gas es preocupante, añaden. El silo del edificio de Ventanielles es de difícil acceso, se accede a través de lo que los agentes describieron como un «ventanuco». En su interior, estaba esperando ese asesino silencioso: el monóxido de carbono, pero solo Alejandro Álvarez resultó tan gravemente intoxicado que falleció en la mañana de ayer en el HUCA. Su compañero, A. D. T. A., de 44 años de edad, en cambio, ya ha recibido el alta. Fuentes de la intervención creen que pudo deberse a que este último se desplomó hacia ese ventanuco y tuvo la suerte de quedar con medio rostro fuera del silo.

Calderas de biomasa

En cualquier caso, aunque los incidentes de este tipo con calderas de biomasa no son frecuentes, tampoco son desconocidos. El principio es el mismo que se produce en las bodegas de vino, donde intoxicaciones por este gas han causado varias muertes incluso en los últimos años. De ahí, la tradicional precaución de los bodegueros de tirar una llama al interior de la cava antes de acceder.

La expansión de las calderas de biomasa es reciente y su generalización pareja al aumento de los costes de los combustibles fósiles. En 2014, la Generalitat de Catalunya lanzó una alerta de seguridad laboral para que los trabajadores extremasen las precauciones antes de acceder a silos o almacenamientos de pellets, con recomendaciones para la señalización o utilización de equipos de respiración.

Se da la circunstancia, además, que en España no existe ninguna normativa vigente que regule la instalación de los silos de pellets, es decir, de los depósitos donde se almacena este combustible a base de madera, según explicó a este periódico un técnico experto en calderas de biomasa y que prefirió mantenerse en el anonimato.

La Brigada de la Policía Científica continúa investigando por qué se produjo esa acumulación de monóxido de carbono que resultó letal para Alejandro Álvarez cuando se disponía a revisar la caldera junto a su compañero A. D. T. A. A. La empresa encargada de hacer las revisiones de esta caldera es A&A Ingenieros Medioambentales, para la que trabajaban ambos operarios. La instalación de la caldera se produjo hace dos años, por parte de otra empresa: Gebio.

En este sentido, José Manuel Fernández, administrador de la comunidad del edificio donde se produjo el siniestro, aseguró que «cumple con todas las garantías legales».