El Comercio

Villa Magdalena trae el mayor aumento de deuda de la historia con la menor inversión

La mala gestión de la expropiación de Villa Magdalena costará a las arcas municipales más de 60 millones de euros, 33,5 solo con cargo al presupuesto de 2017.
La mala gestión de la expropiación de Villa Magdalena costará a las arcas municipales más de 60 millones de euros, 33,5 solo con cargo al presupuesto de 2017. / M. ROJAS
  • El Ayuntamiento destinará más dinero que nunca a subvenciones a asociaciones y ayudas a las familias, cerca de 32,5 millones de euros

  • El endeudamiento municipal crecerá en 32,8 millones y un mínimo del 60% por el pago del palacete

Ana Taboada repitió el viernes, durante la presentación del acuerdo, que se trataba de unos presupuestos «históricos», en el sentido de la tercera acepción de la RAE: «Dignos de pasar a la historia». Lo son, el Ayuntamiento no había registrado nunca un aumento de la deuda del calibre del previsto en las cuentas para 2017. Ni en términos absolutos y ni mucho menos porcentuales.

Los 33,6 millones de euros que el equipo de gobierno proyecta pedir a los bancos para pagar el pufo de Villa Magdalena son la cifra más alta que nunca haya solicitado el municipio. Solo se le acercan los 31 que pidió el anterior alcalde Agustín Iglesias Caunedo, en 2013 con el apoyo de Foro, para tapar otro agujero heredado de la gestión del PP: la deuda de Cinturón Verde por los aparcamiento sin vender.

Las referencias anteriores hay que buscarlas a finales de los 90, en pleno 'gabinismo', cuando De Lorenzo solicitó a los bancos más de 84 millones de euros en tres años: 30, en 1997; 21, en 1998, y 33, en 1999. El esfuerzo colocó al Ayuntamiento de la ciudad en una situación muy delicada. Durante los siguientes tres ejercicios, una vez pasadas las elecciones de 1999, el equipo de gobierno de entonces no pudo acudir a nuevo endeudamiento. Los años siguientes son casi una foto fija, con un capital vivo con los bancos de alrededor de 150 millones de euros.

Solo a partir de 2008, cuando el Estado restringió el límite de endeudamiento al 75% de los ingresos corrientes, el Ayuntamiento empezó a devolver más de lo que tomaba prestado. Tal vez en previsión de lo que se venía encima. La deuda cayó de 138 millones de euros en 2008 a 109 en 2013 y con un descenso aún más pronunciado en los años siguientes: de 96 millones en 2014, se pasó a 78 en 2015 y, con datos de septiembre. El Ayuntamiento tan solo deberá 56 a finales de año.

La cifra será, a buen seguro menor, el Consistorio no está siendo capaz de ejecutar las inversiones presupuestadas con cargo al remanente de tesorería del año pasado y la ley obliga a que aquellos dineros que no hayan sido gastados antes de la uvas se destinen a amortizar deuda.

Un 60% más de deuda

Con todo, la obligación de acudir a los bancos para pedir 32,8 millones de euros elevará el endeudamiento en un 60% como mínimo, de 56 a 88,8 millones de euros. Un estirón, pero un esfuerzo en balde. Las inversiones presupuestadas, 32,5 millones de euros, desaparecen absorbidas por el pago de 23,5 millones de euros del justiprecio de Villa Magdalena y otros 2,6 por los de Rodríguez Cabezas. Quedan poco más de 6,4 millones de euros para nuevas obras. O ni eso, porque un millón se destinará a asistencias técnicas para la redacción de proyectos. Restan 5,4. No dan para mucho. Es, de hecho, la menor cifra de inversión en obra nueva que reconoce un equipo de gobierno desde 1986, cuando Antonio Masip presupuestó 1,2 millones de euros.

Entre las obras que se financiarán con cargo a esos exiguos dineros figuran la construcción de la cubierta del patio del colegio de Ventanielles (550.000 euros), las mejoras en el Carlos Tartiere (500.000), la adecuación del campo del Juvencia (390.000), la reposición de alumbrado (150.000) y la escultura de Fernando Alba (75.000).

En cualquier caso, el Ayuntamiento arrastra desde hace más de un lustro una notable incapacidad para gestionar sus inversiones pese al menguante caudal de recursos que se destinan a ellas. En 2009, ayudado por el 'Plan E' de Zapatero, el Ayuntamiento se gastó 57,5 millones de euros en inversiones, una cuarta parte del presupuesto total. En 2012, los 19,4 millones invertidos apenas suponían ya una décima parte de los recursos municipales. Y las cifras han seguido bajando. En 2014, el Consistorio destinó a gastos de capital 12 millones, el 5,7% y, en 2015, 13 millones, el 5,2%.

Falta personal o política

El equipo de gobierno responsabiliza de muchos de sus males a la política de personal del PP durante 24 años, que ha vaciado el Ayuntamiento, llegando incluso a amortizar plazas de Policía Local. La ciudad cuenta ahora con menos agentes y mucho más viejos -la edad media se aproxima a los 50 años- que cuando Gabino de Lorenzo llegó a la Alcaldía hace un cuarto de siglo.

De ahí, que los tres socios de gobierno prioricen la contratación de nuevos trabajadores. Aspiran a incorporar 90 el próximo año, aunque 70 de ellos serán interinos. En cualquier caso, las contrataciones no se harán efectivas hasta la segunda mitad del año. En realidad, con una plantilla menguante -solo en 2017 se jubilarán 21 trabajadores del área administrativa-, los gastos de personal suponen una parte creciente del presupuesto. El proyecto de presupuestos reserva para nóminas casi 59 millones de euros, una cuarta parte de los 239 millones de gasto. Hace dos décadas justo, suponían 24 millones de un total de 125, menos de la quinta parte y con muchos más trabajadores en plantilla.

Otro factor que parece haber incrementado las dificultades para gestionar el gasto es la inestabilidad política. La pérdida de la mayoría absoluta del PP en 2011 coincide con la reducción del porcentaje de ejecución de las inversiones. Es una idea, pero mayor peso aparenta tener el conjunto de leyes aprobadas por el anterior ejecutivo de Mariano Rajoy para controlar las finanzas públicas. La entrada en vigor de las normas, el control trimestral del gasto y los límites a la disposición del remanente de tesorería han disparado la reducción de la deuda, pero han limitado al mínimo el margen de los municipios para gastar.

Caunedo, en vísperas de la campaña electoral en la que el PP perdería el gobierno de la ciudad, vio como quedaban sin gastar más de 20 millones de euros en obras. El año pasado, tras el cambio en la Alcaldía, fueron casi 29 millones los que se quedaron en el tintero.

Un Ayuntamiento millonario

Tampoco conviene perder de vista que pese a esos números, pese a los desastres heredados del PP, el Ayuntamiento es rico, millonario en euros. En 2017, ingresará por impuestos directos, fundamentalmente el IBI, la 'Plusvalía' y la 'Viñeta', que el de Construcciones, el ICIO, pese a la mejoría del sector no da muchas alegrías, 112 millones de euros, ni más ni menos que un 50% más que hace 10 años.

También es cierto que gasta más en bienes y servicios, 18 millones de euros más en el mismo periodo, pero la subida es tan solo del 25%. Incluso, restando los 9,8 de Villa Magdalena, gasta mucho menos en intereses debido a la bajada de los tipos. Solo hay un capítulo que haya crecido mucho, tanto como los ingresos propios, las transferencias a personas y asociaciones. Más de un 50%, hasta los 32,5 millones. También eso es histórico.