El Comercio

Félix Vidal Anido, el 'violador del estilete'.
Félix Vidal Anido, el 'violador del estilete'. / EFE

La compleja libertad del 'violador del estilete'

  • La reinserción del expresidiario choca con el rechazo social

  • Félix Vidal se benefició de un Código Penal «benévolo» que redujo su condena. Hoy la cumpliría íntegramente, sin beneficios penitenciarios

Félix Vidal Anido, conocido como el 'violador del estilete', es un hombre libre. Lo es porque cumplió su pena. Le condenaron a setenta y tres años de prisión, cumplió treinta y dos, por haber cometido más de cincuenta y cuatro violaciones y un intento de homicidio, este durante un permiso carcelario. Salió de prisión en diciembre de 2013, en virtud de la anulación y reinterpretación de la 'doctrina Parot'. Hoy es un hombre libre pero condenado por la sociedad en general y por la ovetense en particular, sobre todo desde que se supo, el pasado viernes, que residía en el barrio de Teatinos.

Sus vecinos desconocían que convivían junto a un delincuente sexual hasta el pasado viernes. EL COMERCIO adelantó, en su edición digital, que el 'violador del estilete' vivía en un edificio de la Colonia Ceano. Un hecho que precipitó que abandonase el barrio por el «agobio» al que estaba siendo sometido, según explicó a este diario la mujer que convivía con él. Sin embargo, ayer a las tres y media, una pareja aseguró verlo sentado en uno de los bancos a la entrada del centro comercial de Los Prados. «Todos le miraban y él no bajaba la mirada», relataron. La libertad del 'violador del estilete' hoy es también parte de su condena.

Aquí está el 'quid' de la cuestión. Según el profesor de Derecho Penal de la Universidad de Oviedo y Criminólogo, Javier Fernández Teruelo, en este caso hay un «interés público» por encima de la mera curiosidad de conocer dónde está y dónde reside. «Las personas del entorno de este hombre pueden tener interés en tomar medidas de prevención», señaló. Ese interés viene motivado por el carácter de los delitos que cometió Félix Vidal, advirtió el profesor de Derecho Penal.

Distinta opinión mantiene Victoria Carbajal, miembro de Abogadas para la Igualdad de Asturias que aboga porque Félix Vidla Anido lleve una vida anónima: «Tiene derecho a reinsertarse. Estamos en un estado de derecho y se supone que las penas tienen la meta de reinsertar. No es normal que no se pueda mover con libertad», justificó Carbajal desde un punto de vista jurídico.

¿Qué falla entonces para que un hombre que cumplió su condena no pueda disfrutar de su libertad? La cuestión es complicada, ya lo aventura el profesor de Derecho Penal. Javier Fernández Teruelo pone el acento en las penas carcelarias por delitos de agresión sexual. Félix Vidal fue condenado a setenta y tres años de cárcel en virtud del Código Penal de 1973. «Era más benévolo porque la pena máxima a cumplir era de treinta años», explicó. A los presos de esa época se les aplicaba la reducción de pena por trabajar dentro de prisión o simplemente por solicitar trabajo. «Se les reducía la pena un tercio», recordó Teruelo. Hoy sería inviable. La reforma del Código Penal de 1995 restringió de forma drástica cualquier beneficio penitenciario a los condenados por violación. «Hoy cumpliría de forma íntegra su condena, que sería de al menos cuarenta años», apuntó el profesor de Derecho Penal. Según Teruelo, el 'violador del estilete' «se vio beneficiado por un Código Penal muy benévolo. Hoy sería impensable».