El Comercio

El PP reconoce que Villa Magdalena limita la inversión y ha «indignado a la ciudad»

Agustín Iglesias Caunedo, portavoz popular y exalcalde, se dirige enfadado a al edil de Economía, Rubén Rosón.
Agustín Iglesias Caunedo, portavoz popular y exalcalde, se dirige enfadado a al edil de Economía, Rubén Rosón. / MARIO ROJAS
  • Un Pleno tenso aprueba destinar un millón de euros del fondo de contigencia al agujero del palacete

  • Rosón insta a Caunedo a explicar por qué no pagaron el palacete y la oposición critica la baja ejecución del presupuesto

El de ayer era Pleno extraordinario. Lo era por las formas -a las 9 de la mañana y con un solo punto en el orden del día-, pero lo fue también en el contenido y hasta en la unanimidad final. La Corporación debatía destinar el millón de euros del fondo de contingencia a reducir el agujero que la sentencia por la retasación de Villa Magdalena ha dejado en las arcas municipales, 33,3 millones de euros entre principal e intereses, que se comerán casi toda la inversión del próximo ejercicio.

Lo reconoció hasta el PP, que gobernaba de mayoría en mayoría absoluta cuando, en 1998, decidió incumplir su propio acuerdo de gobierno y no pagar a la expropiada. Eso sí, lo hizo por boca de su neófito concejal Eduardo Rodríguez, que de aquella aún estudiaba para convertirse en el economista didáctico y educado que hace de barrera frente a los ataques del concejal de Economía, Rubén Rosón. Rodríguez reconoció el grave impacto de la sentencia en las cuentas, «que provocan un alejamiento de la senda de reducción de la deuda». Una «deuda a cambio de nada, que limita la capacidad de inversión y que ha indignado a la ciudadanía».

Fue un reconocimiento de las negativas consecuencias de no haber consignado el dinero de la expropiación, pero no un reconocimiento de culpas. De eso nada.

Y eso que hacia ese terreno intentó mover Rosón a los populares, exigiendo en cada intervención al «imputado por corrupción» Agustín Iglesias Caunedo que diese «las explicaciones que ha negado a la ciudadanía, porque no se ha dignado a hablar, ¡qué vergüenza!». Solo logró el habitual girigay y un coro de exageradas protestas de los populares, que respondieron con un «macarra» a algunos excesos.

Alto Volta y Burkina Faso

Rosón contrapuso su «gobierno decente, para la gente» con el de los populares. Recordó que pese a «el mayor aumento de la deuda en un solo ejercicio, consecuencia de su ruinosa gestión, nosotros no hemos recortado un euro de gasto corriente y aumentamos el gasto social a un nivel histórico» para 2017. Recordó lo que «hizo el PP» cuando tuvo que pagar los 33 millones de euros «de otro pufo», el de Cinturón Verde. «Ustedes recortaron el alumbrado y dejaron a oscuras la zona rural; recortaron en limpieza en los barrios y subieron los impuestos para pagar garajes llenos de goteras y que nadie quiere».

También que para aumentar ingresos con los que tapar el agujero, «este gobierno decente» ha subido el IBI a solo 258 grandes contribuyentes, «para que pague un poco más quien más tiene. Este Ayuntamiento podría haberlo hecho desde 1993, pero ustedes no lo hicieron y siguieron gravando igual a El Corte Inglés que a un piso de 40 metros en La Corredoria».

Tanto autoelogio acabó por mosquear a Luis Pacho, portavoz de Ciudadanos, que habló del golpe de estado de Thomas Sankara y el posterior cambio del nombre de la República de Alto Volta por el de Burkina Faso, «la patria de los hombres íntegros».

Pacho estuvo combativo a izquierda y derecha, pero sobre todo a izquierda. Acusó al equipo de gobierno de instalarse en «un lloriqueo, que se me antoja un signo de inmadurez. Oviedo necesita un gobierno maduro. Si ustedes hubieran puesto más recursos en el fondo de contingencia no estaríamos así», dijo para recordar la propuesta de su grupo de hace un año para prepararse económicamente para el varapalo.

Se giró tanto a la izquierda, que la 'colleja' le cayó de la derecha. Eduardo Rodríguez, sin ánimo de zaherir, aclaró que «no tiene razón Pacho» y descargó en los técnicos en cuyos informes se consideraba que «no era probable» el descalabro «y ya ve donde estamos». También que «un mal plan de contigencia es proponer aquí una bajada del 10% del IBI», como planteó la formación naranja en el debate de las ordenanzas.

Lección de presupuestos

A la oposición, sin embargo, le vino de perlas el dato adelantado ayer por EL COMERCIO. «Estamos esperando por los presupuestos», expuso Pacho, «qué pena que solo el 13% de ejecución nos ha fastidiado la foto del tripartito. No solo se trata de presupuestar sino que hay que saber gestionar». En un comunicado de prensa posterior al Pleno, Pacho insistió en que «un presupuesto no sólo es elaborarlo, sino ejecutarlo. El concejal de Economía de este Ayuntamiento, Rubén Rosón, no ha hecho más que corroborar esta apreciación en el Pleno extraordinario de esta mañana, cuando ha afirmado que ellos no están aquí para gestionar sino para ser responsables políticos».

El popular Eduardo Rodríguez fue más didáctico. Expuso que, además del impacto de la sentencia, el gobierno local tenía en su mano herramientas para minimizarlo, «son dos cuestiones que afectan a la regla de gasto: aprobar los presupuestos en plazo y ejecutarlos dentro dentro de unos márgenes razonables». Unos en los que no están «el ridículo del 13,2%» invertido hasta octubre. Una ejecución tan baja del gasto, sostuvo, «revela una mala gestión de los recursos y reduce el techo de gasto, solo (lo que no se ejecutó en 2014 y 2015) supusieron un ajuste negativo de 14 millones de euros para 2016».

Rosón prefirió hablar del otro ajuste, del de Villa Magdalena, para preguntar al PP por qué no hizo caso de las advertencias que, en al menos, 13 plenos le hizo la oposición para que consignase el dinero de la expropiación. Si se hubiera hecho caso, «la ciudad se habría ahorrado 9 millones de intereses». «Es más, si se hubieran hecho caso a si mismos y hubieran cumplido su propio acuerdo, se habría ahorrado otros 33 de principal». El edil anunció que exigirán responsabilidades patrimoniales a los responsables del desfalco.