El Comercio

El silencio toma el Conservatorio

Un momento de la performance, con el público castigado y una rebelión en ciernes.
Un momento de la performance, con el público castigado y una rebelión en ciernes. / Mario Rojas
  • Una performance sobre el totalitarismo, la estrella de la celebración de Santa Cecilia

«Queda proclamado el estado de sitio». Así comenzó la performance de los alumnos de esta asignatura del Conservatorio Superior de Música Eduardo Martínez Torner, que ayer realizaron numerosas actividades en honor a su patrona, Santa Cecilia. Por espacio de media hora, la 'Orden del Supremo Silencio' tomó el recibidor del centro. Alumnos vestidos de mujeres y alumnas vestidas de hombres obligaron al público a cumplir con un código totalitario y arbitrario, y castigaron a quienes vestían llamativamente o simplemente llevaban gafas. «Una blanca equivale a dos negras», les hacían repetir.

La actuación era una crítica al totalitarismo, explicó la profesora, Arantxa Atutxa, en la que el final dependía del público, al que quisieron implicar. Pero ninguno de los castigados se unió a la rebelión en el seno de la secta, que fracasó. Una analogía con la seriedad de la música clásica.

Además de la performance, durante toda la mañana y la tarde se celebraron microconciertos a cargo de los alumnos de los distintos instrumentos. Según explicó el director de Promoción Artística del centro, Juan Cué, es la segunda vez que se realizan estas actuaciones, «para dinamizar un poco. Pasas por ahí, te paras, escuchas y vas a tu clase, no interrumpe». El coro de las dos de la tarde fue el plato fuerte.

En paralelo, se celebró la fase autonómica final del Concurso Intercentros-Melómano de Grado Profesional, en la que se elegía quién representaría a Asturias en la final nacional. De nueve aspirantes, resultó ganador Jesús Méndez Camacho, violinista del Conservatorio de Gijón.

La jornada finalizó con una tribuna de interpretación libre y un acto institucional en la que se homenajeó a los profesores jubilados Miguel Ángel Fernández y Pablo Ortega. A continuación, Enrique Otero e Irina Musatova interpretaron 'Concertino da camera' de Ibert, la 'Sonata III allegro' de Denisov y el 'Oxyton' de Havel.