El Comercio

CSI denuncia que el jefe de Bomberos usó el cuartel para la distribución de vino

Las botellas, etiquetadas con fotografías de una intervención.
Las botellas, etiquetadas con fotografías de una intervención. / E. C.
  • Critica la utilización del logotipo del servicio y la inacción del concejal de Seguridad cuando pusieron en su conocimiento los hechos

La circular, a finales del mes pasado y desvelada por este diario, en la que el concejal de Seguridad, Ricardo Fernández, recordaba «a todos los componentes del servicio (de Extinción de Incendios y Salvamento) que el consumo de alcohol en horas de servicio está totalmente prohibido» generó un enorme revuelo, pero no aclaró si los bomberos beben estando de retén. El concejal se limitó a señalar que la circular era una instrucción a modo de recordatorio, tras «haber escuchado comentarios en reuniones con los trabajadores meses atrás». No hubo más certezas.

Siempre se puede acudir a los clásicos: 'In vino veritas', dijo Plinio, 'El Viejo'. Y vino hay o hubo. CSI denuncia que el jefe de Bomberos utilizó las instalaciones municipales del edificio de Seguridad Ciudadana «para almacenar, comercializar y distribuir bebidas alcohólicas». En concreto, vino; uno embotellado «exclusivamente para este cuerpo de Bomberos», tinto y con registro sanitario de Logroño.

El sindicato destaca que el vino se almacenaba en las instalaciones municipales, según era servido en palés por el distribuidor y, «utilizando a funcionarios, las bebidas se ofertaban, al menos, al personal del edificio». Critica también la utilización en el etiquetado de las botellas, «del logo y emblema del SEIS de Oviedo, el recordatorio de la exclusividad a quien se dirigían e incluso una foto de los profesionales en una intervención».

El sindicato señala que puso en conocimiento del concejal del área «la gravedad de estos y otros hechos» y que hace pública la denuncia tras constatar que Ricardo Fernández «una vez más, los ignoro por completo, llegando incluso a hacer oídos sordos al escrito, que recientemente y a través del Registro municipal» dirigió el sindicato «al propio alcalde para darle traslado de dicha situación».

Además, destaca «la desfachatez e hipocresía» del concejal y del jefe del servicio por publicar «una instrucción amenazante contra los bomberos acusándolos de consumir alcohol de manera generalizada», mientras consiente el almacenamiento, distribución y venta de vino en instalaciones municipales.

«Un cosechero»

Algunos funcionarios no quisieron entrar en detalles. Reconocieron que conocían la existencia del vino en el cuartel y su distribución entre compañeros y personal del servicio, pero que se trata «un cosechero cualquiera, del montón».

Fuentes de la concejalía señalaron a este diario que «otros cuerpos de seguridad; en este caso, la Policía Local, no; también encargan vino etiquetado. No tiene una especial trascendencia, otra cosa sería que se consumiese de servicio». Eso, oficialmente, no se sabe, pero por si acaso se recuerda en instrucciones de servicio que no se haga. La etiqueta pone que fue «embotellado exclusivamente para este cuerpo de Bomberos», nada de que sea obligatorio beberlo con el chaquetón puesto y de retén.

El sindicato, sin embargo, insiste en que la distribución de vino desde el cuartel «no se trata de un hecho aislado, sino de una forma de gestión y proceder intolerable en la función pública empleada por distintos responsables, que la CSI lleva años combatiendo y denunciando» y anuncia que solicitará «de manera urgente una auditoría a fondo de un servicio público municipal y esencial que cuesta al contribuyente 4,5 millones de euros anuales».

«Los muchachos deben abstenerse de beber vino, pues es un error añadir fuego al fuego». Lo dijo Platón, otro clásico.