El Comercio

Rubén Rosón, edil de Economía.
Rubén Rosón, edil de Economía. / A. P.

El Ayuntamiento se financiará con recursos propios tras el fin del contrato con la Auxiliar

  • El edil de Economía estima que los anticipos de la empresa de la Recaudación no son necesarios

Es uno de los argumentos que ha esgrimido la oposición, en especial el PP, para defender las bondades de la externalización del servicio de Recaudación: la empresa adelanta todos los meses una doceava parte de los cobros estimados en periodo voluntario de pago. El Ayuntamiento así tiene «una estabilidad en los ingresos» y no se ve sujeto a la estacionalidad de sus principales impuestos. Las cosas, sin embargo, ya no son así. La Concejalía de Economía estima que no necesitará de esos recursos mensuales para hacer frente a las nóminas y el gasto corriente el próximo año, cuando concluya el contrato de La Auxiliar de Recaudación. Tan solo para el verano, calcula el concejal de Economía, Rubén Rosón, podría concertarse una operación de tesorería, «que devolveríamos en noviembre con el IBI».

Los números parecen darle la razón. Este año, Tesorería arrancó el ejercicio contable con casi 40 millones de euros en caja procedentes del ejercicio anterior. Una cifra a la que cada mes sumó los 12,8 millones que aporta la empresa de la Recaudación, mientras que hasta marzo las operaciones de pago apenas sumaron 28,9 millones, casi 10 millones menos que los anticipos de la recaudación.

Pero no es tan fácil. El año pasado, en marzo, el Ayuntamiento aún no había aprobado sus presupuestos. Las operaciones de gasto estaban limitadas prácticamente a los gastos corrientes más elementales: nóminas y servicios esenciales. Los datos de septiembre, muestran sin embargo, una caída de las existencias desde los casi 40 millones de principios de año hasta poco más de 30,3. Con las cuentas ya en vigor, los pagos de operaciones presupuestarias sumaban ya 150 millones de euros, mientras que los ingresos presupuestarios ascendían tan solo a 100 millones. Una situación de caja que se salvaba ampliamente gracias a los anticipios de la empresa de la Recaudación que sumaban ya más de 123 millones de euros y que, según los cálculos del equipo de gobierno, puede hacer necesaria una línea de crédito.

¿Qué hará el Ayuntamiento sin esos adelantos el año que viene? Rubén Rosón sostiene que no será necesario acudir a operaciones de tesorería para arrancar el ejercicio. En ello juega que el presupuesto, aún sin aprobación inicial, no entrará en vigor hasta marzo, pero también que la baja ejecución presupuestaria dejará un superávit de récord y la tesorería llena. «La financiación que aportaba la empresa no es necesaria, no la tienen el resto de los ayuntamientos», insiste Rosón.

El mundo al revés

No hace tanto tiempo al llegar a marzo, el Ayuntamiento se veía obligado a acudir a operaciones de tesorería para poder pagar los gastos mensuales: nóminas, vencimientos de deuda, suministros y otros gastos corrientes. En marzo de 2005, llegó a pedir 15 millones de euros para poder hacer frente a las facturas, por importe de casi 19,7 millones de euros, que se acumulaban en Tesorería por «falta de fondos suficientes para satisfacerlas», según explicaban los técnicos.

Sin los controles de pago a proveedores impuestos por el Gobierno central, miles de facturas se registraban el último día hábil del año para dejarlas pendientes de pago hasta cerrar la recaudación del IBI. En el mismo informe, Tesorería estimaba que, a finales de ese mes de marzo, se habría acumulado un déficit entre ingresos y gastos de 14,6 millones de euros y advertía que, «desde el segundo semestre de 2003, se vienen manifestando continuas tensiones» de caja y «ello, pese haber concertado el año pasado (2004) dos operaciones de crédito a corto plazo» por 9 millones de euros. Era, además, una situación que se iba deteriorando -había facturas pendientes de años anteriores por 3.200 millones de pesetas- y que hacía «enormemente dificultosa la atención de los pagos corrientes», señalaba la entonces Tesorera, Concepción Alegre.

Cosas que ayudan

Desde entonces las cosas han cambiado. Los ingresos propios del Ayuntamiento son prácticamente el doble y, además, la deuda con los bancos se ha reducido de 150 millones de euros a poco más de 56. Con la ayuda de la bajada de los tipos de interés, los gastos financieros que llegaron a suponer más de un millón de euros al mes en 2008, son ahora una cuarta parte.

A favor juega también el crecimiento de la recaudación de la 'Plusvalía', un impuesto no sujeto a calendario -el devengo se produce con la transmisión de bienes inmuebles- y que supone ya casi 13 millones de euros de ingresos al año. Todo ello, sumado a los crecientes excedentes de tesorería por la baja ejecución presupuestaria debería de bastar. Solo en 2015, el Ayuntamiento metió en un depósito a plazo fijo de 20 millones de euros en el Banco Popular para rentabilizar los excedentes de tesorería de la caja municipal a cambio de un interés de poco más del 1%.