El Comercio

José Manuel Torres, jefe de Bomberos.
José Manuel Torres, jefe de Bomberos. / ALEX PIÑA

«Ni comercialicé, ni repartí, ni distribuí» las botellas de vino

  • El jefe de Bomberos asegura que solo permitió que el palé con la bebida estuviese en el edificio para que los agentes recogiesen sus encargos

El jefe de Bomberos José Manuel Torres, fue ayer claro: «Ni comercialicé, ni repartí, ni distribuí» las botellas de vino que se han adquirido para entregar a los bomberos. Lo único que autorizó, especificó, fue que el palé con la bebida se depositase en el edifico de Seguridad Ciudadana para que el personal del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento recogiese sus encargos lo más rápido posible.

Con estas palabras, Torres desmintió la denuncia de la Corriente Sindical de Izquierdas (CSI). El sindicato, a través de un comunicado, denunció el pasado sábado que se han usado «las instalaciones y dependencias municipales a su antojo e interés para almacenar, comercializar y distribuir bebidas alcohólicas». Según el portavoz de la CSI, Miguel Ordóñez Lorenzana, «lo grave es que estos hechos se habían puesto en conocimiento del concejal de Seguridad Ciudadana, Ricardo Fernández, quien una vez más, los ignoró por completo, llegando incluso a hacer oídos sordos al escrito» que presentaron en el registro municipal.

Pero el socialista ya sabía que se había hecho el encargo de las botellas. Un bombero, explicó, le ofreció vino y él le encargó una caja. Hasta duda en adquirir otra. Lo que el edil ve incompatible es que los bomberos tomen alcohol en horas de trabajo. Las botellas de vino «no son para consumir dentro del edificio Seguridad Ciudadana, es para que cada uno las lleve a su casa».

Sin embargo, el sindicato cree que esta acción no es «un hecho aislado, sino de una forma de gestión y proceder intolerable en la función pública empleada por distintos responsables, que la CSI lleva años combatiendo y denunciando». Esta denuncia se produce unas semanas después de que el edil de Seguridad Ciudadana colgase un cartel en el área de bomberos del edificio de Rubín, en el que recordaba «a todos los componentes del servicio que el consumo de alcohol en horas de servicio está totalmente prohibido». Lo hizo porque «distintas fuentes» le hicieron llegar unas sospechas de que en el pasado se podría haber consumido alcohol en los turnos. A «efecto de recordatorio» puso este cartel. Sin embargo, el gesto no sentó nada bien a los bomberos y CSI pidió en una rueda de prensa su dimisión.

Hoy, desde el sindicato volverán a dar su punto de vista. Su líder comparecerá ante los medios de comunicación para tratar la distribución de botellas de vino en el cuerpo.

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