El Comercio

«Es una pena y un horror lo que ha pasado»

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El pequeño vivía con su familia en el número 130 de La Argañosa. / ALEX PIÑA

  • El niño, que tenía 21 meses, murió antes de poder ser operado de las lesiones que le produjo la caída desde doce metros

«Vaya palo más grande», «es una pena y un horror lo que ha pasado». Estos son dos de los comentarios que ayer se oían en el barrio de La Argañosa después de saber que el bebé de 21 meses, que se precipitó al patio de su casa el domingo al mediodía, falleció en el ala pediátrica del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) a las cinco de la mañana. Según las primeras hipótesis, el pequeño cayó de forma accidental desde la ventana de un cuarto piso, situado a unos doce metros de altura, y sufrió un fuerte traumatismo craneal. En un primer momento, los médicos afirmaron que sería necesario operarle, pero el murió antes de entrar en el quirófano.

Ayer por la tarde, la madre del pequeño se encontraba «en casa de su hermana», según confirmó una conocida de la familia que iba a visitarles tras enterarse del fatal desenlace. La tía del bebé vive dos portales más abajo de donde ocurrieron los hechos y fue la encargada de tranquilizarla mientras los sanitarios atendían a R. C. H. D. Asimismo, se hizo cargo de los otros dos hijos del matrimonio, que tienen ocho años y dos meses, mientras el bebé se encontraba entre la vida y la muerte.

De igual forma, Yahya Zanabili, presidente de la Comunidad Islámica de Asturias, explicó que la familia aún no se ha puesto en contacto con la organización para el entierro y espera tener una conversación con ellos a lo largo del día de hoy. Además, destacó que el ritual que se realiza en el mundo islámico es primero «lavar al fallecido» y después «lo envolvemos en dos túnicas blancas». «Si la familia opta por enterrarlo aquí, se debe meter el cuerpo sin vida en una caja. Sin embargo, si deciden llevarlo a Marruecos lo sepultarán en el suelo directamente», destacó.

Una madre volcada en sus hijos

Por otro lado, Isabel Pérez, vecina de la zona, destacó ayer que «estaba muy apenada», a pesar de no conocer a la familia. «Siempre sientes la muerte de un bebé», destacó. Igualmente, Félix López indicó que «una noticia de estas es siempre muy triste» a lo que otra vecina añadió que los padres del pequeño «habían vivido anteriormente en Madrid», la madre del pequeño había trabajado «en una cafetería». Sin embargo, ahora había dejado los empleos que tenía para cuidar de los tres pequeños. El padre del bebé es quien trabaja fuera de casa. E el momento en el que ocurrieron los hechos se encontraba durmiendo, ya que la noche anterior fue como cada jornada laboral a trabajar a un centro comercial de la región.