El Comercio

«No tenemos recursos para repatriar a Tánger el cuerpo de Rami»

Karim en la habitación de sus hijos, donde tuvieron lugar los hechos.
Karim en la habitación de sus hijos, donde tuvieron lugar los hechos. / ALEX PIÑA
  • El padre del bebé de 21 meses que se cayó desde un cuarto piso asegura que trepó un mueble junto a la ventana en «busca de un juguete»

Desde su vivienda de La Argañosa, Karim recuerda cómo vivió la trágica tarde del domingo en la que su bebé, de 21 meses, perdió la vida al caer desde una altura de doce metros. «Fue la peor de mi vida», dice. Al ver a Rami tendido en el patio «tuve ganas de tirarme». Su mujer «gritaba». Bajaron «a pedir auxilio», aún había lugar para la esperanza: «Pensaba que iba a vivir porque cuando lo cogió su madre abrió los ojos y respiraba». Las lesiones, sin embargo, pudieron con el pequeño que falleció en el HUCA la madrugada del lunes.

Con voz pausada, Karim rememora las últimas horas de vida del bebé, que justamente «esa mañana no se había tomado el biberón, como si algo supiera». Después de una mañana de «juegos y besos» con su padre y su hermana, mientras su madre limpiaba la casa, se hizo el silencio. Ella había dejado una ventana un poco abierta para ventilar la habitación de los niños, y la fatalidad quiso que Karim hiciera lo mismo con una puerta que comunica el salón con los dormitorios. Rami llegó hasta la habitación, trepó por un mueble junto a la ventana «en busca de un juguete» y, trágicamente, se cayó al vacío. Es la teoría de Karim, que ayer mostraba el lugar de los hechos lamentando la altura de las ventanas. «Siempre dejo la persiana a medio bajar. Cuando alquilé la casa ya le dije a la casera que no me gustaban».

La habitación de los niños, los juguetes e incluso ese biberón a medio tomar siguen en su lugar tal cual estaban el domingo, como si el tiempo se hubiera detenido. Karim continúa en la vivienda, con la idea de buscar ya otra, porque su mujer, al menos de momento, no puede volver. Junto a los otros dos hijos de la pareja, de 8 años y dos meses, permanece en la casa de su hermana, en la misma calle de La Argañosa, dos portales más abajo. No ha podido salir de la cama.

Es Karim, gracias a la ayuda de los médicos, quien se está ocupando de los duros trámites que quedan por delante. Ayer acudió a la guardería de su hijo para recoger sus pertenencias. En una pequeña caja transparente y con una tapa azul, sus maestras y la directora del centro introdujeron su mandilón, la ropa y los pañales que allí tenía. Cuando, el padre llegó, todo el personal le trasladó sus condolencias y se ofrecieron a encargar un ramo de flores. Sin embargo, lo rechazó debido a que en la religión musulmana no existe la tradición de depositar flores ante las tumbas. De hecho, precisa, no saben quién colocó un ramo de margaritas blancas en el patio donde cayó su hijo.

Dificultades

Habrá un antes y un después para este padre de tres hijos y trabajador nocturno en un centro comercial, pero más allá del dolor, Karim reúne fuerzas para seguir los pasos necesarios que ayuden a repatriar el cuerpo de Rami a Tánger, ciudad en la que crecieron tanto él como la madre del pequeño. Un traslado no exento de papeleo y cuyo coste asciende a 7.000 euros, una elevada cantidad. «La familia no tiene recursos suficientes para sufragar los gastos de repatriación ni tampoco los del entierro, nos mostramos abiertos a recibir donaciones», indica Karim. Para ello, han habilitado

Para poder repatriar el cuerpo, aún pasarán unos quince días, ya que deben realizar una serie de trámites, a través del consulado marroquí, que no recibirán, a priori, el visto bueno hasta entonces. Karim enviará hoy toda la documentación para solicitar ayuda económica a este organismo. De no cumplir los requisitos, la cantidad será superior a los 7.000 euros. Para reunir esa cantidad, han habilitado un número de cuenta en el banco Caixa Bank, por si alguien quiere ayudarles. Es 2100 5639 1202 00067331.

Enterrarlo en Oviedo le costaría, según le han comunicado, «2.500 euros, pero cada cinco años habría que abonar otros 450 euros». Su objetivo, en cualquier caso, es que su hijo descanse en Tánger.

El cuerpo sin vida de Rami permanece, de momento, en las dependencias del mortuorio del HUCA. Ayer su padre contactó con los asistentes sociales para saber cuántos días puede seguir allí: «Cinco más», le informaron. Una semana en total, tiempo insuficiente, ya que según los cálculos iniciales necesitan otra segunda semana antes de poder repatriarlo.

El único consuelo que encuentra Karim ante la pérdida de su hijo mediano «ayudará a otros niños», ya que la familia decidió donar sus órganos: el corazón de Rami ya está en Barcelona y sus riñones e hígado en Pamplona: «Es un ángel».