El Comercio

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El simulacro contó con un total de 250 efectivos.

Trubia 'revive' una alerta química

  • El SEPA organiza un simulacro de emergencia en la planta de Química del Nalón

  • Más de 250 personas participan en el ejercicio que recrea una ficticia fuga de naftalina y su posterior incendio, algo que fue real en 2009

Son las diez y media de la mañana y del tanque 606 de naftalina de la planta trubieca de Química del Nalón comienza a salir un hilo de humo que pronto se convierte en una espesa nube. Tan solo tres minutos más tarde, un trabajador de la planta se percata del incidente y avisa al jefe del área que de inmediato pone en marcha los engranajes para atajar la emergencia. No corre el viento en Trubia y todo el humo y los posibles gases que procedan de ese tanque afectado permanecen muy concentrados. El equipo de extinción del centro debe intervenir rápidamente, sin perder un segundo. No saben si hay víctimas ni cuál es la causa concreta de esa fuga.

En tan solo unos minutos, los bomberos del centro ya están refrigerando la zona y al cuarto de hora la situación ya tiene nombre: hay que activar el Plan de Emergencia Exterior de la Empresa (Plaquimpa) en situación uno por un accidente de categoría dos en el que puede haber posibles víctimas o daños materiales.

Lo de ayer, en Trubia, fue solo una ficción, un simulacro para comprobar que el Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA) está en forma, pero hubo un día hace siete años, el 5 de marzo de 2009, cuando esa activación fue real y lo fue además en su alerta máxima. La única vez que se desplegó en la región el Plaquimpa fue precisamente en la fábrica de Química del Nalón. Un incendio en un depósito de naftalina, donde ardieron 350 toneladas en grano, provocó un despliegue de seguridad sin precedentes en la región. No hubo heridos graves, sólo dos trabajadores de la empresa intoxicados por inhalación de gases, que fueron atendidos y dados de alta, y otros dos vecinos con similares afecciones. Por eso, el simulacro de ayer cobraba más importancia si cabe.

La última vez que la empresa había realizado un ejercicio de similares dimensiones fue en 2007 y sirvió para tener todos los mecanismos de coordinación a punto cuando el ensayo se hizo real. Ayer, los efectivos demostraron que su coordinación es absoluta. Más de 250 personas de once organismos diferentes intervinieron ante la ficticia alerta, desde el personal de emergencias de la fábrica que aún recuerda aquel día de 2009, hasta bomberos de Oviedo y de Asturias, pasando por efectivos sanitarios que atendieron a quince heridos, dos de ellos graves. Era un simulacro, pero todos actuaron como si la situación fuera real. Sudaron sus trajes y se entrenaron ante la posible fuga. Hasta dos helicópteros sobrevolaron la zona.

«De estas experiencias se extraen enseñanzas y recomendaciones para ser cada vez más ágiles y responder a este tipo de emergencias vinculadas a riesgo químico. Son doce empresas las que lo tienen. Hay un trabajo muy profesional y profundo», valoró el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez.