El Comercio

La familia de Rami agiliza los trámites y podrá repatriar el cuerpo del bebé en 48 horas

Karim, en la habitación de su hijo.
Karim, en la habitación de su hijo. / ALEX PIÑA
  • Están recibiendo donaciones por parte de los ciudadanos y allegados para sufragar los gastos del viaje a Tánger

La familia de Rami, el bebé de 21 meses que se precipitó desde su habitación, a doce metros de altura, en el barrio de La Argañosa podrá repatriar el cuerpo del bebé a Tánger mucho antes de lo esperado: en 48 horas. Un respiro en medio de la tragedia que vive esta familia desde el domingo, cuando el pequeño trepó por un mueble junto a la ventana, en «busca de un juguete», según su padre, Karim, y acabó cayendo al vacío.

En este duro viaje a la tierra natal de sus padres, acompañarán a Karim y a su mujer, los abuelos maternos, que ya han llegado a Oviedo procedentes de Madrid donde residen, y lka familia de la tía. En Tánger les espera la rama paterna.

Mientras concluyen el papeleo necesario, la madre de Rami, junto a sus otros dos hijos, de 8 años y dos meses, sigue en casa de su hermana. Prácticamente no tiene fuerzas para salir de la cama. Ayer tuvo que hacerlo. Regresó al hogar familiar para «recoger el pasaporte del pequeño Rami». Se limitó a dar indicaciones de dónde lo guardaba desde el descansillo. No pudo entrar de nuevo en la vivienda. Karim ya busca otro lugar donde vivir.

Solidaridad

En todo este durísimo trance, agradecen la solidaridad de los asturianos que, a través de este diario, supieron el número de cuenta habilitado para recibir donaciones. La familia no podía afrontar el coste de la repatriación del pequeño Rami, que alcanzará los 7.000 euros.

Karim ha conseguido que el Consulado marroquí les ayude económicamente en el traslado. Hasta ayer dudaba de que pudiera ser beneficiado de la ayuda, ya que uno de los condicionantes que pone el Gobierno de Marruecos es estar en situación de «desempleo». Trabaja en una empresa de colocación de pladur, en Pilsar. Lo que «gano no es suficiente» para sufragar todos los gastos de entierro y «atender» a su familia.

Karim permanece en la vivienda familiar, se está ocupando de todos los trámites. Del papeleo, pero también de otros más dolorosos. El pasado martes recogió las pertenencias del bebé de la guardería a la que acudía. Una caja con su mandilón y pañales. Su recuerdo está aún muy presente, de hecho anteayer su habitación permanecía igual que el pasado domingo, como si se hubiera detenido el tiempo. Su biberón a medio tomar aún estaba allí.

Para su padre, Rami es «un ángel» que ahora «ayuda a otros niños» tras la donación de sus órganos.