El Comercio

El Conjunto Monumental de Olloniego, declarado BIC en 1991.
El Conjunto Monumental de Olloniego, declarado BIC en 1991. / MARIO ROJAS

El plan del conjunto medieval de Olloniego pierde la recreación del cauce y la piscina

  • Urbanismo deja en recomendaciones y sin plazos las previsiones del documento y elimina el edificio de servicios

La carpeta que contiene el expediente del plan especial de protección y conservación del conjunto medieval de Olloniego está lleno 'post-it' anotados a mano. Son recomendaciones o enmiendas al ambicioso plan presentado por el arquitecto José Ramón Fernández Molina hace ya más de año y medio. El documento de aprobación inicial recorta o deja como meras indicaciones varias de las propuestas. Entre ellas, se caen o se tambalean la recreación del antiguo cauce del Nalón bajo el puente medieval, la parcela reservada a dotaciones privadas o el traslado de la piscina. Los diez millones de euros a ejecutar a lo largo de una década se quedan en algo más de seis y sin fecha de inicio.

Varios de los cambios responden a los informes preceptivos de la demarcación de carreteras del Principado o de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico. Los primeros rechazan el cambio de sección de la AS-242, la antigua carretera de Castilla y El Padrún, que pretendía el redactor del plan. También el darle un tratamiento diferenciado, con velocidad reducida, un pavimento acorde y un alumbrado propio de un lugar monumental que pretende ser atractivo turístico, en el tramo que corre casi pegado al palacio de Quirós. El plan pretendía realzar el lugar como cruce de caminos y facilitar el acceso al cementerio, donde se conserva parte de la inglesia románica de la localidad, pero el Principado rechaza la propuesta.

También la Confederación marca su territorio. Parte de los más de 52.000 metros del plan especial ocupan suelo inundable y, aunque el palacio o la torre, situados en una cota más alta, libran; se caen del proyecto los usos lucrativos previstos -un edificio de servicios múltiples- por entrar «en conflicto» con la normativa sectorial de la cuenca. Como también la propuesta de recuperar o simular el antiguo cauce del Nalón bajo el puente medieval.

Ni siquiera la propuesta de trasladar la piscina de la localidad y el actual polideportivo a los terrenos situados al oeste del campo de fútbol Manuel Rodríguez, 'Lolo', se libra de los ajustes y pasa ahora de ser una recomendación. «La programación de la ejecución de la ordenación presenta algunos desfases», señala el informe de los técnicos de Urbanismo, «en particular en las actuaciones del entorno de la nueva área deportiva dada la necesidad de trasladar la pista cubierta existente para poder ejecutar» los nuevos accesos y aparcamientos, que quedan también pendientes de una mayor definición.

Sin plazo ni dinero

De hecho, el informe de planeamiento también borra los plazos: «La programación prevista tendrá carácter orientativo y podrá modificarse atendiendo a criterios de oportunidad, disponibilidad de terrenos o existencia de financiación». Porque financiación y terrenos siguen siendo parte de la ecuación. Un nuevo estudio topográfico resta algo más de 740 metros cuadrados a la actuación y dinero, de momento, no hay.

El ambicioso trabajo de Molina se mantiene con matices para el conjunto monumental, para el que se prevé una completa rehabilitación y que sería destinado, en parte, a usos culturales y hoteleros «en concesión». También se salva la idea de generar un parque urbano comarcal con un espacio destinado a actividades deportivas y posibles huertos. Urbanismo, sin embargo, rebaja a recomendaciones las propuestas del arquitecto para derribar algunas edificaciones situadas en los bordes del plan especial y que afectan a sus vistas. Con todo, el presupuesto se reduce de los diez millones de euros a ejecutar a lo largo de una década a algo más de seis y sin fecha de inicio.

El palacio, la torre y el puente tendrán que seguir esperando junto al río Nalón, que es, precisamente, el motivo de la existencia de este conjunto histórico, cuya importancia creció en la época medieval cuando se establece, precisamente, el cobro por cruzar el río a través del puente. Funcionaba como una especie de aduana para quien llegaba al área central asturiana. La internacionalización de las rutas peregrinas le confieren aún más relevancia a esta construcción que inicialmente dependía del castillo de Tudela, luego del Obispado de Oviedo y, en tiempos de Felipe II, fue adquirido por la casa de Quirós.

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