El Comercio

A patinar como pingüinos

Los monitores de la pista de patinaje con los pingüinos que ayudarán a los menos diestros a no perder el equilibrio sobre el hielo.
Los monitores de la pista de patinaje con los pingüinos que ayudarán a los menos diestros a no perder el equilibrio sobre el hielo. / MARIO ROJAS
  • La pista de hielo de la Catedral abre hoy al público a partir de las diez de la mañana

  • La instalación, de mayores dimensiones que la de hace dos años, contará además con otra zona infantil en el exterior de la carpa

Con cuatrocientos ochenta metros cuadrados de superficie helada y una capacidad para cien personas, la pista de patinaje de la Catedral ya está más que lista para que propios y extraños hagan virguerías sobre el hielo. Lo podrán hacer a partir de hoy porque a las diez de esta mañana se abre al público esta instalación. Este año con novedades.

La primera, el tamaño. La pista central cuenta con doscientos metros cuadrados más de superficie que la instalada hace dos años en la plaza de Porlier. «Nos ayudará a manejar las multitudes que tuvimos en la primera edición. Vamos a intentar gestionar las colas un poco mejor», explicó David Martínez, gerente de la empresa Proasur, durante la inauguración institucional de la pista de patinaje, ayer por la tarde.

Es la misma empresa que gestionó la pista de hielo hace dos años, en la plaza de Porlier. El año pasado, no hubo esta actividad porque no se presentó nadie al concurso. «Esta es la mejor pista de hielo de Asturias y España, a coste cero para el pueblo de Oviedo. La anterior experiencia tuvimos una pista de hielo que era doscientos ochenta metros menor y la SOF tuvo que pagar a la empresa 24.000 euros», apuntó Roberto Sánchez Ramos, presidente de la Sociedad Ovetense de Festejos.

Este año también se incluye otra novedad: una pista para el público infantil. «Es de hielo artificial, de unos ochenta metros cuadrados ubicada en la parte exterior», explicó el gerente de la empresa. Está destinada a pequeños de entre cuatro y ocho años que podrán patinar acompañados de sus padres.

También habrá clases de patinaje en periodos no lectivos; es decir, durante las vacaciones navideñas.

Patinando con pingüinos

La pista central de patinaje «está en un lugar incomparable», remarcó su gerente. En cuanto a las características técnicas, la capa de hielo que recubre la pista cuenta con diez centímetros de espesor. Unas enfriadoras en el exterior mantienen las condiciones idóneas del hielo natural para poder deslizarse con total seguridad.

Eso sí, para los que no estén muy doctos en esta materia, ya sean niños o adultos, este año la pista contará con unos ayudantes un tanto peculiar: unos pingüinos. «Son diez y sirven para que los niños se agarren a ellos y así lograr que se caigan menos», explicó Martínez. Este año, las entradas para acceder a la pista también se podrán adquirir vía internet, a través de la web de la pista de patinaje.

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