Tú a Praga y yo a Florencia

Los participantes en el programa Euroempléate, en el Salón de Plenos.
Los participantes en el programa Euroempléate, en el Salón de Plenos. / MARIO ROJAS
  • Veinte alumnos que realizaron prácticas por Europa reciben sus diplomas

  • Trabajaron en Portugal, Italia y la República Checa durante tres meses gracias a la ayuda municipal

Víctor Chosed, alumno de una escuela taller de Turismo, estuvo tres meses en Praga y «volvería mañana». Es uno de los veinte participantes de la segunda edición de Euroempléate, un programa municipal que permite a los jóvenes realizar prácticas laborales en varios países europeos. Él lo hizo en una pequeña empresa en la ciudad checa y lamentablemente no se pudo quedar. «Oportunidades hay, y muchos españoles, pero los sueldos están empezando a caer y el nivel de vida a subir. No recomiendo ir a la aventura», aconseja. Lo positivo de trabajar allí «es que no te piden que estés más horas» de lo debido en el puesto, pero se toman «muy en serio la puntualidad».

Adaptarse a otro país no siempre es fácil, «cuesta un poco, pero cuando la gente se abre te reciben perfectamente», asegura Chosed, que quedó deslumbrado con el transporte público de Praga: «Es lo mejor que he visto en mi vida».

Los participantes en esta segunda edición del programa, alumnos de institutos y de escuelas taller, recibieron ayer un diploma y un obsequio de manos del alcalde y varios concejales en la Casa Consistorial. Seis contaron su experiencia en Lisboa, otros seis sus vivencias en Florencia, mientras que ocho hicieron lo propio de Praga. Permanecieron en esta ciudades entre marzo y junio de 2016. El Ayuntamiento se encargó de buscarles un puesto de trabajo y alojamiento, además de sufragar parte del viaje, un seguro y una ayuda para manutención de algo más de dos mil euros.

A Italia se fue Vanesa González, de una escuela taller de edición multimedia. «Soy fotógrafa y diseñadora. Estuve en un 'catering' fotografiando comida, en congresos y en eventos, de lo más famoso de la ciudad», rememora. Disfrutó de viajes por el Véneto y la Toscana, en los que tomaba instantáneas a matrimonios. «Volvería y me hubiese quedado», afirma.

«El idioma cuesta», «el trabajo escasea», «es bonito, pero los salarios son bajos» o «son un poco más fríos, pero en cuanto te tomas una cerveza ya se abren», dijeron unos y otros, pero todos están encantados con la experiencia. Eso sí, echaban de menos «la comida» de casa.

No fueron los únicos protagonistas. Los veinticuatro desempleados que superaron los cursillos municipales de 'Mindfulness' y 'Competencias emocionales para el fomento de la empleabilidad y el talento' también recibieron diplomas. Satisfechos con la formación recibida, apuntaron que incluso algunos compañeros no terminaron las sesiones porque encontraron empleo por el camino o acaban de hallarlo.

Eva Martínez fue una de las afortunadas. La llamaron para ejercer de lo suyo, orientadora laboral, el pasado 5 de enero. «Fue el regalo de Reyes». El curso fue «estupendo»: «Trabaja con las competencias emocionales, que cada vez se piden más, cómo controlarse, comunicar, relacionarse con los demás... Empezamos a trabajar cuatro y otra persona, casi seguro», agradeció.

La siguiente edición de Euroempléate ya está en marcha, y esta vez cambia la República Checa por el Reino Unido.