El Comercio

'Yanco' ya tiene nueva casa

Un caballo en el centro El Asturcón.
Un caballo en el centro El Asturcón. / M. ROJAS
  • Un gijonés adopta el caballo abandonado en El Asturcón a través del refugio de equinos de la asociación Caballoastur

Cinco. El número de caballos que permanecen, pese a su cierre en mayo, en el centro ecuestre municipal El Asturcón se redujo ayer en uno. 'Yanco', el caballo que llevaba varios años abandonado en las instalaciones, fue adoptado por un gijonés, a través del refugio de equinos de la asociación Caballoastur. Ayer, la montura ya descansó en la que será su nueva cuadra en las inmediaciones de Gijón, según confirmaron fuentes de la asociación.

Fuentes de la Concejalía de Deportes, que dirige Fernando Villacampa, confirmaron la salida y adopción de 'Yanco'. El edil, de hecho, se había comprometido a buscar una salida para el animal el pasado mes de agosto, pero la documentación estaba extraviada y solo pudo completarse hace unos días. La propietaria original María Luisa M. lleva años en paradero desconocido e ilocalizable. 'Yanco' ha sobrevivido gracias a los cuidados de otros usuarios de El Asturcón, pero, tras el cierre de las instalaciones el pasado mes de mayo, el número de manos dispuestas a atender al animal se ha visto muy reducido. También el horario, muy restringido ahora para los propietarios de las cinco monturas que aún quedan en el centro.

Y los caballos de raza no se cuidan solos. Tienen que pasear a diario, requieren que se les renueve la cama, comida en condiciones, cepillado, agua y mantas para el frío. Entre los usuarios del centro se tenía la certeza de que sobre el animal pesaba un embargo. Al Ayuntamiento, sin embargo, no le consta ninguna anotación al respecto, aunque, admite, que tal vez el rumor haya impedido que alguien se hubiese llevado el caballo antes.

A 'Yanco' le espera una vida mejor. Pese a los esfuerzos del resto de usuarios, el caballo no hacía todo el ejercicio que debía y llevaba años sin ser montado. Lo que no se sabe es qué pasará con los últimos de El Asturcón, los cuatro caballos que se resisten a dejar la instalación pese al cierre y a las presiones del Ayuntamiento para que lo hagan. Mientras tanto vigilantes de seguridad controlan los accesos y los horarios a los que atienden a sus animales.

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