El Comercio

La Policía Local de Oviedo comenzará a multar y a retirar coches en el entorno del HUCA

Varios vehículos estaban ayer aparcados sobre la acera ante Hospitalización.
Varios vehículos estaban ayer aparcados sobre la acera ante Hospitalización. / MARIO ROJAS
  • El Ayuntamiento firma un acuerdo con Gispasa para intervenir en los viales pese a que las obras están sin acabar

Caos dentro. La gripe ha vuelto a colapsar al Hospital Universitario Central de Asturias, con las cirugías suspendidas y derivando pacientes a otros centros estos días. El caos fuera viene de lejos, desde la apertura del centro hospitalario en junio de 2014. El acceso de miles de vehículos, el estacionamiento irregular sistemático y el sistema de transporte, con cientos de autobuses circulando en el entorno, no tenía solución hasta ahora. La Policía Local asumirá la gestión del tráfico en la ciudad sanitaria en virtud del convenio firmado por el Ayuntamiento con la entidad mercantil Gestión de Infraestructuras Sanitarias del Principado de Asturias (Gispasa).

El acuerdo supone que los agentes de la Policía Local o la grúa podrán multar y retirar coches dentro del recinto hospitalario. Lo harán en medio de una situación muy extraña. El Hospital lleva dos años y medio abierto, pero sin licencia de actividad. Los viales, a todos los efectos, no existen. Para la Policía Local, la ciudad sanitaria de La Cadellada era territorio sin ley. Con los viales de la urbanización sin acabar ni recibir, pendientes de que en algún momento de 2018 concluyan las obras del acceso desde la AS-II, los agentes no tenían competencia ni autoridad para poner orden en los más que habituales problemas de tráfico y estacionamientos irregulares que afectan al HUCA.

«Lo hacemos porque, al margen de la situación urbanística, ahí se presta un servicio esencial para la ciudadanía», justificó el concejal de Seguridad Ciudadana, Ricardo Fernández. Adujo que los estacionamientos irregulares, en ocasiones, han afectado al accceso del transporte sanitario y de emergencias y, «frente a esta situación, Gispasa no tenía ninguna capacidad de actuación sancionadora, de autoridad, coercitiva, ni competencias». La Policía Local, de hecho, ha actuado en el recinto en algunas ocasiones en estos dos años y medio en situaciones que comprometían la seguridad bien por dificultar una hipotética actuación de Bomberos o por entorpecer los accesos.

El acuerdo con el Ayuntamiento pone fin a meses de negociaciones entre las partes, pero incluso su versión final ha tenido que ser enmendada para borrar al Principado de Asturias como si nada tuviese que ver. Tras la aprobación inicial del convenio, los servicios jurídicos de la citada Gispasa instaron al Ayuntamiento a hacer una «corrección de error» para modificar la redacción de las páginas 3 y 5 del acuerdo para que donde dice «el Principado de Asturias, a través de la empresa pública Gispasa», diga tan solo la «empresa pública Gispasa».

El matiz no es baladí. Los conflictos por las posibles responsabilidades en la aplicación del acuerdo alcanzado se dirimirían con una entidad mercantil no con la administración regional. Si se produce un accidente con heridos, si se daña un coche o hay un atropello y surgen dudas, la disputa será con Gispasa no con el Principado.

Mantenimiento

El acuerdo es extraño. Los agentes de la Policía Local «intervendrán, en la aplicación de los preceptos legales en materia de tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial en los viales interiores del recinto del HUCA». Lo harán cuando así se lo requieran los servicios privados de vigilancia del mismo, pero también cuando lo haga un ciudadano «en el derecho que le asiste a requerir los servicios correspondientes en dicha materia», o por iniciativa propia «cuando se detecte una infracción o la necesidad de intervención de los servicios municipales» en aquello directamente relacionado «con la regulación, vigilancia y disciplina del tráfico». Sin embargo, el Ayuntamiento no ordenará el tráfico en los viales ni se encargará de la señalización ni del mantenimiento de las vías que serán por cuenta de Gispasa.

Claro que solo faltaría lo contrario, que el Ayuntamiento asumiese el mantenimiento y conservación de unas vías que soportan el paso de miles de vehículos y personas cada día y que son apenas y a efectos legales unas obras de urbanización en curso, unos viales privados.

Situación anómala

En realidad, la ciudad sanitaria siguen a todos los efectos en obras. A finales de 2013, el Principado comenzó a sondear al Ayuntamiento la posibilidad de poner en servicio el nuevo Hospital pese a que el plan especial de accesos diseñado para darle servicio estaba, y aún lo está, incompleto. Los técnicos municipales cogieron los datos de tráfico del proyecto, contemplaron el nivel de ejecución de las obras y concluyeron que no era posible. Exigieron, como primera medida, que se completara el anillo perimetral, cuya ejecución se había dejado a medias.

La presión aumentó. El Principado adujo que la negativa municipal perjudicaría a los pacientes, que no podrían beneficiarse en sus tratamientos de los nuevos y modernos equipos disponibles en el nuevo HUCA. En enero de 2014, el Ayuntamiento abrió la mano y concedió un permiso parcial únicamente para los servicios de Radioterapia, pero que excluía expresamente la apertura de otras áreas y de las consultas.

Por el medio, el Principado siguió adelante. Licitó la parte restante del anillo perimetral, pero mantuvo sus planes de traslado de toda la actividad sanitaria de El Cristo a La Cadellada sin esperar por la autorización municipal. El Ayuntamiento agachó la cabeza y lo dejó ir hasta ahora. La situación ha dado lugar a episodios memorables. Con el traslado concluido en junio de 2014, al Grupo Municipal de Foro se le ocurrió preguntar por qué el Ayuntamiento permitía el «traslado», hecho en apenas unos pocos días de convoyes entre El Cristo y La Cadellada, si no había permisos de actividad. La responsable de Licencias se agarró a la literalidad de la pregunta para salirse por la tangente y explicar que el Ayuntamiento no es competente para autorizar mudanzas, sino sobre «la ocupación del edificio careciendo de algún requisito para su puesta en uso». Así que, «oficialmente, no hay constancia de la apertura del HUCA», dejó escrito la funcionaria con el hospital ya a pleno rendimiento. Y hasta ahora así sigue.

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