«No es un adiós, es un hasta luego», dicen en Casa Conrado

Por la izquierda, Diego García, Manuel Zuazua, Pelayo Lastra, Olga Fernández y Jesús Martín, en el comedor de Casa Conrado.
Por la izquierda, Diego García, Manuel Zuazua, Pelayo Lastra, Olga Fernández y Jesús Martín, en el comedor de Casa Conrado. / ÁLEX PIÑA
  • Javier Antón, dueño del histórico restaurante ovetense que cierra sus puertas, intentará seguir en la hostelería

Mañana, tras servir las comidas del Día del Padre, Casa Conrado será historia. Cerrará sus puertas después de ser un referente de la gastronomía ovetense durante los últimos 42 años. El propietario del restaurante, Javier Conrado, se mostraba agradecido por las numerosas muestras de afecto recibidas y, además, con el ánimo dispuesto a continuar con la tradición de más de cien años de la familia: «Por mi parte intentaré hacer todo lo que pueda para seguir de alguna manera, mi intención es continuar en la hostelería». Y así se despidió: «Esto no es un adiós, es un hasta luego».

Mientras, ayer, bastantes clientes continuaron acudiendo, no sin cierta tristeza, a tomarse el café en su establecimiento de toda la vida. El teléfono sigue sonando y Pelayo Lastra, el maître, anota las últimas reservas. «Quedan para el sábado dos o tres mesas, el domingo ya está completo», apunta. Lastra se emociona al preguntarle cómo se siente ante el cierre inminente del establecimiento: «Después de cuarenta y un años aquí, ya ves. De repente, ¿qué haces? Se acabó la historia». Los demás trabajadores prefieren guardar silencio.

Javier Antón.

Javier Antón. / E. C.

Delante, Celestino Pérez, conocido por todos como 'Tino', es uno de esos últimos. Ya era cliente de Conrado Antón, abuelo de los actuales dueños, Javier y Laura, y de su padre Marcelo Conrado. «Venía de soltero y llevo sesenta y un años casado. No queda nadie más que yo, pero siempre hubo peña, tertulia». «Jugábamos a los dados y a la hora del café al chinchón, pero sin apostar nada. En una mesa cuadrada estaban diez o doce personas de todas las profesiones, no se distinguía», recuerda. Eso sí, «En estos años no quedó ni un personaje del teatro, cine o televisión» que no pasara por allí.

'Tino' asegura que Conrado «era un paisanu» y que él y su mujer, que atendía en la puerta del bar, «si cogían piedrinas del río y las guisaban con chorizo las vendían». «Parece que estás comiendo en tu casa, unos platos sensacionales. La fama siempre fue del lacón con patatas, el jamón asado y la tortilla, lo que se comía antes en los bares», apunta sobre las especialidades de la casa. Y puntualiza, exquisito: «La tortilla con cebolla y jugo, no como ahora, que la cuecen». Con 'Tino' se tomaba un café Juan Sánchez, que además fue camarero de la casa durante diez años, de 2005 a 2015. «Te lo van contando, que está la cosa floja. Lo que no esperabas era que llegara el cierre», lamenta. Continúa como cliente porque «las amistades siguen» y guarda un buen recuerdo del lugar por el que vio pasar a famosos desde Amaia Salamanca a Vicente Fox. Sobre su primer día, rescata una anécdota: «Tenía en una mesa a Gabino de Lorenzo y a Vicente Álvarez Areces, no me atrevía a salir».

En Conrado son también muy aficionados al balón: los trabajadores del Tribunal Superior de Justicia seguían ayer el sorteo de la Champions. «Venimos aquí todos los días a la hora del parón, desde que se trasladó la Audiencia. No se habla del trabajo ni de política; sí de fútbol, del tiempo y de ocio», decían. Les apena la despedida: «Cuando tienes tu sitio, no tienes que decir ni lo que bebes, haces amistad...». «Conrado fue uno de los hosteleros más importantes de Asturias». Así lo definía Eduardo Méndez Riestra, presidente de la Academia Asturiana de Gastronomía. Su familia y él supieron convertirse en referentes de una ciudad y de «todos los asturianos» y «conectaron como nadie con la idiosincrasia de los ovetenses».