Oviedo despide a la «emprendedora» de la moda de alta costura en la región

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Un momento del funeral celebrado ayer en San Isidoro. / PIÑA

  • Modesta Fernández, fallecida en la ciudad a los 96 años, recibe el último adiós de amigos y familiares en la iglesia de San Isidoro

Marisa Coro no podía reprimir ayer las lágrimas cuando recordaba a Modesta Fernández, la que más que su jefa fue su mentora. Coro llegó al taller de Cabo Noval con 14 años y trabajó con ella durante 57 años: «Fue un ejemplo que no olvidaremos», comentaba ayer junto a otras empleadas del taller y la tienda de moda que 'Modestina', como la llamaban amigos y clientes, regentó en la calle San Francisco. Ese gesto, esa sentida despedida que le dieron las que fueron sus empleadas, daba muestra de lo que minutos antes había recordado el párroco de San Isidoro en ese último adiós que allegados y familiares le dieron ayer. «Modestina logró muchos frutos de su trabajo y propició que otros participaran de esos frutos. Fue una persona que destacó por su amor y su fraternidad», resaltó el párroco.

Modesta Fernández falleció el pasado jueves a los 96 años tras toda una vida dedicada a la moda. Ella fue quien trajo de sus viajes a París y Milán la alta costura a la ciudad. Una o dos veces al año se desplazaba a la cuna de la alta costura para tomar ideas, venía con ellas en la mete y «luego en el taller hacíamos todos los patrones», recordaban ayer sus empleadas. «La recordaremos con mucho cariño. Fue muy buena jefa siempre nos trató con mucho respeto y cariño», garantizaban ayer.

Esta pionera de la moda llegó a Oviedo en los años 50 desde su aldea natal, Ciaño. Llegó y pronto creo un taller de confección, primero, y, después, una boutique con las mejores marcas de moda que aún vive en la calle San Francisco tras pasar por las manos de su hija hasta las de su nieta, quien regenta el negocio en la actualidad. Ese negocio que montó de la nada llegó a tener 18 empleadas que atendían a clientela no solo asturiana, sino también llegada de Madrid y Bilbao. Recuerdan sus trabajadoras como toda esa vorágine de trabajo la gestionaba Modesta siempre con un peinado perfecto y sus zapatos impolutos. «Si le gustaban unos zapatos y los había en tres colores, se los compraba en los tres», rememoraban con cariño ayer sus trabajadoras.

Ese carácter atrevido de Modesta Fernández también fue destacado ayer por el párroco de San Isidoro. Porque Modesta, dijo, «fue una auténtica emprendedora. Ahora está de moda, pero esta mujer lo fue hace 50 años cuando no existían ni mucho menos los medios que tenemos hoy en día. Fue un ejemplo de esfuerzo y lucha, de ella y de todas las mujeres que trabajaron con ella», elogió el párroco.

Muchos lamentaban ayer en la ciudad la pérdida de esta modista de vanguardia y referencia, una mujer pionera que ha dejado su huella en la ciudad.

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