La motivación de tocar el piano

Liv Parlee y Julio César Setién, en el espacio Circus.
Liv Parlee y Julio César Setién, en el espacio Circus. / Álex Piña
  • Liv Parlee dice que prefiere mil veces más este instrumento que las Matemáticas

  • La pequeña, que recogió hace tres años el Premio Princesa a la ONCE, dio ayer un concierto y Julio César Setién impartió una conferencia

«Descubrir una partitura es toda una aventura y este proceso se debe disfrutar». Julio César Setién es pianista, además de pedagogo, y sabe que los músicos pasan más tiempo estudiando, que mostrando su trabajo ante el público. Por esta razón, buscó el punto positivo a dicho proceso y afirma que si la fase de aprendizaje se vive con pasión, el resultado será mucho más fructífero. Esta visión es compartida por la pequeña Liv Parlee. Tan solo tiene doce años, pero hace cuatro conquistó el corazón de los asturianos cuando recogió, junto a Miguel Carballeda, María Cristina Lucchese y su perro Brizzy, el Premio Princesa de Asturias a la Concordia de la ONCE.

Ella, con su bastón, recorrió con soltura y firmeza la alfombra azul del teatro Campoamor y de la misma forma ayer caminó hasta el piano instalado en medio del escenario del espacio Circus, donde interpretó dos obras y después Setién impartió una conferencia sobre motivación y entusiasmo. Y es que ambos adjetivos definen a la perfección a Parlee cuando se sienta delante de las teclas y los pedales de un piano. Su pasión por este instrumento comenzó a los cinco años, cuando le regalaron uno en forma de juguete. «Lo colocaba en mis piernas y un día toqué el ‘Cumpleaños Feliz’, pero en vez de pulsar todas las notas que aparecen en la partitura, solo usaba la primera». Pero de pronto, su madre le escuchó y se dio cuenta de que interpretaba la canción «con ritmo y acto seguido me apuntó a clases».

Allí conoció a Ana Castaño, que fue su primera profesora, y desde el principio se dio cuenta que las partituras en braille eran muy complicadas. «Hubo un momento en el que vi que las composiciones eran muy difíciles, ya que me liaba con los puntos, pero después cogí una grabadora y comencé a registrar las clases». De esta forma cuando ensaya en su casa, puede rebobinar las veces que quiera para corregir los fallos, aunque explica que las lecciones las aprende de memoria y directamente se autocorrige.

No obstante, ya no ensaya con el piano de juguete que le regalaron cuando era más pequeña. Su madre le ha comprado uno mucho más grande, aunque tiene un problema cada vez que ensaya. «Vivimos en un piso y no puedo tocar mucho porque molesto a los vecinos. Uso unos cascos para evitar el ruido, pero me da mucha rabia estar con ellos». Además, cuando acude a casa de su abuela casi todos los inconvenientes se resuelven de raíz: «Allí, hay otro que es un poco más pequeño, pero no tiene un atril», donde apoyar a su fiel compañera: la grabadora.

Matemáticas

Liv Parlee no solo dedica su día a día a tocar el piano. Es consciente que tiene que estudiar para tener un futuro y a veces se enfada «porque tarda demasiado tiempo en hacer los deberes de asignaturas como Matemáticas». «Si tengo exámenes, como ahora, y acabo a las diez no puedo ensayar y me da rabia». Igualmente, destaca que en los últimos meses ha compatibilizado las horas de piano con aprender a tocar la guitarra y el canto.

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