Urbanismo licita la asistencia para revisar el PGOU de Oviedo y «cambiar el modelo de ciudad»

La Manjoya, una de las bolsas de suelo residencial fallidas con apenas dos centenares de viviendas de las más de 3.000 previstas.
La Manjoya, una de las bolsas de suelo residencial fallidas con apenas dos centenares de viviendas de las más de 3.000 previstas. / M. ROJAS
  • Los pliegos premian las soluciones para revertir ámbitos urbanizables y dar salida a las 18.000 viviendas vacías

La junta de gobierno aprobó ayer la contratación de la asistencia para la revisión del Plan General de Ordenación de Oviedo (PGOU) que debe de «cambiar el modelo de ciudad». Un objetivo ambicioso, en el que Ayuntamiento está dispuesto a gastarse hasta 1,12 millones de euros largos en un concurso en el que no primarán los criterios económicos (con apenas 28 puntos sobre cien) sino la experiencia técnica y la solvencia. «Queremos un planeamiento de alta calidad», resumió el edil de Urbanismo, Ignacio Fernández del Páramo. Podía haber añadido que lo complejo de la tarea encomendada bien vale el millón largo de euros.

Complejidad porque, a la revisión en profundidad del planeamiento de la ciudad, añade las de los planes de Canteras y de Telecomunicaciones; la elaboración de la cartografía base del municipio, el encaje con el futuro y embrionario plan de Movilidad o buscar soluciones para los terrenos de La Vega y adaptarse a lo que salga del proceso en marcha para los de los antiguos terrenos de la ciudad sanitaria de El Cristo. Todo en 21 meses, que, sumados los procesos administrativos y periodos de información pública, impedirán que el documento entre en vigor antes de cuatro años. Lo ideal, en un tema estructural, «sería el consenso», admitió Fernández del Páramo, pero si no lo hay es «porque el PP no ha querido. Hemos aceptado sus dos alegaciones literalmente y dijeron que no lo iban a apoyar», lamentó.

Menguar

La imagen de la presentación fue insólita. El concejal de Urbanismo bajó solo a la sala de prensa y explicó los objetivos del contrato. Estas cosas no se hacían así antes. La anterior revisión del PGOU se inició en 2004 con una foto de Gabino de Lorenzo y el presidente de los constructores, Serafín Abilio Martínez, y una nota, anunciando la recalificación de suelos para 4.000 pisos protegidos. Tras dos años de trámites, la cifra había subido hasta los 11.000; los suelos urbanizables crecido hasta el millón de metros cuadrados y, de paso, se habían tocado otras operaciones que nada tenían que ver con las viviendas baratas como autorizar grandes superficies en El Vasco y el Calatrava o añadir 800 viviendas en el plan Las Campas-Paniceres. «Un modelo equivocado», sostuvo el concejal. Uno que ha generado suelos para casi 27.000 viviendas, destacó, y que mantiene otras 18.582 vacías en la ciudad.

La empresa que gane el concurso deberá buscar solución a ambos problemas. Ideas para reducir el volumen de viviendas vacías y darles «utilidad social» y un análisis «caso por caso» de las bolsas de suelo sin desarrollar o fracasadas a medias para ver si es posible revertirlas. «La gran duda es esa, ¿qué vamos a hacer con los ámbitos urbanizables?», admitió el concejal, convencido de que lo que toca es «menguar».

«No podemos empezar por lo que está más lejos», expuso poniendo como ejemplo La Manjoya, «luego tendríamos que llevar allí todos los servicios. Hay muchos ámbitos que no han iniciado la tramitación y hay demandas para devolverles la calificación anterior». No será fácil, «los procesos urbanísticos son largos, aunque está en contra de nuestro criterio crear bolsas de viviendas en la periferia, hay derechos adquiridos, no queremos multiplicar 'villa magdalenas'».

Crear economía circular, recuperar patrimonio natural, potenciar usos agrícolas de proximidad, recuperar para el suelo consolidado usos industriales no contaminantes y buscar soluciones para integrar la ronda Sur, una salida hacia el oeste desde La Florida son algunos de los trabajos específicos que se añaden a los objetivos de la revisión.

Olivares y participación

Casi tan complicado como revertir suelos declarados urbanizables en los tiempos de la burbuja, será poner orden en el plan especial de Olivares. Veinte años largos después de sus primeros pasos, «tiene problemas, ha habido intervenciones privadas y públicas y protestar por los avales. Fue un plan mal realizado». Ahora será una tarea para los nuevos redactores, que dispondrán de 60 días para presentar sus ofertas, aunque el edil anunció que el Ayuntamiento seguirá trabajando en mejorar la urbanización de la zona.

Los trabajos irán acompañados de una serie de procesos de participación ciudadana que vayan más allá de las obligadas alegaciones. Entre ellos, la edición de un manual para uso ciudadano del plan, que «lo haga entendible para un niño de 5 años», bromeó el edil. «Nos hemos encontrado con un modelo de ciudad expansionista, gran consumidora de suelo, que potencia el uso del vehículo privado y que no ha resuelto, más bien ha agravado, los problemas territoriales del municipio. La revisión pretende hacer un tránsito hacia un urbanismo sostenible y moderno, inspirado en las ciudades europeas, que preserve los valores del patrimonio natural y cultural del concejo», señaló Fernández del Páramo. A la empresa adjudicataria se le requerirá un extenso equipo técnico. Nada se dice de hacerse fotos con promotores.

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