Muere el último «caballero» del centro político en Asturias

Adolfo Barthe Aza y Teresa Sanjurjo. en el VII Encuentro de Pueblos Ejemplares organizado por la Fundación Princesa de Asturias el año pasado.
Adolfo Barthe Aza y Teresa Sanjurjo. en el VII Encuentro de Pueblos Ejemplares organizado por la Fundación Princesa de Asturias el año pasado. / CITOULA
  • El reputado dermatólogo Adolfo Barthe Aza, quien fue concejal del Ayuntamiento en las filas de UCD, falleció anteanoche a los 87 años

Cuando algún político que se va recibe, a la vez, elogios sinceros de un socialista viejo, como el alcalde de Oviedo, Wenceslao López, y de quien fuera el 'general secretario' del PP, Francisco Álvarez-Cascos, es que ha dejado un hueco muy grande. Uno en el centro, en la moderación. Pero los elogios a Adolfo Barthe Aza, fallecido cerca de la medianoche del viernes al sábado en Oviedo a los 87 años de edad, también pueden llegar de los miles de pacientes que atendió como dermatólogo. O desde la Fundación Princesa, que ayudó a crear cuando ocupaba la presidencia de la Caja de Ahorros de Asturias y cuya acta fundacional firmó como «casado, médico y vecino de Oviedo».

'Vecino', porque apellido francés al margen, Adolfo Barthe Aza nació en Pola de Lena en 1929. Estudió Medicina en Salamanca y Madrid hasta 1954. Obtuvo el título de Diplomado de Sanidad tras ampliar sus estudios en la Escuela Nacional de Dermatología y se doctoró en Medicina por la Universidad de Valladolid.

En 1961 consiguió plaza de dermatólogo del Estado y comenzó a ejercer en Avilés y luego en Oviedo, donde logró la plaza de jefe clínico de Dermatología de, entonces flamante, Residencia Sanitaria Nuestra Señora de Covadonga, donde permaneció hasta su jubilación. Especializado en venéreas, por su consulta pasaron personas de todo estrato social y condición. Fue de los primeros profesionales en Asturias en entrar en contacto con pacientes con SIDA, entonces una enfermedad desconocida. Se retiró de la práctica clínica, que dejó en manos de su hijo Luis, en 2006.

Trabajador «de 14 horas diarias», como se autodefinía, le quedaba tiempo al dejar la bata para implicarse a casi todos los proyectos culturales que surgían en Oviedo. «Adolfo decía que sí sin pensar a todo lo que tuviera que ver con su ciudad. Siempre ayudaba en todo lo que podía», recordaba ayer, con la voz quebrada, la cronista oficial de Oviedo, Carmen Ruiz-Tilve. Barthe Aza fue miembro fundador del Círculo Cultural de Valdediós, se acercó a la Asociación de la Ópera, a la que era un gran aficionado. Una gran amistad le unía a Jaime Martínez, presidente de la citada asociación. «Fuimos compañeros en el hospital y también compartíamos la Ópera. Lo que puedo decir de él es que además de un gran profesional, era un gran amigo. Un caballero. Los dos pasamos por un cáncer y compartimos confidencias muy íntimas que me hacen tener clara una cosa: era una excelente persona», elogiaba Martínez, muy afectado por el fallecimiento.

Barthe Aza también presidió el ahora Museo de Bellas Artes de Asturias, en nombramiento a propuesta del PSOE. Ni siquiera en la política se hizo un enemigo. Paseó Asturias con Adolfo Suárez, haciendo campaña para la UCD, partido por el que fue elegido concejal de Oviedo en 1979 y luego siguió a Suárez al CDS, por el que luego fue diputado regional durante varios años y vicepresidente e la Junta General del Principado. Allí hizo muchos amigos que no entendían de colores políticos.

«Se ha ido un gran hombre, un gran amigo y un ovetense preocupado y ocupado siempre por su ciudad. Adolfo es un referente imprescindible en la vida política, social y cultural de Oviedo desde la transición. Fuimos compañeros en la primera corporación democrática y siempre fue un hombre implicado al máximo en lograr un Oviedo mejor. Todos echaremos de menos al médico excepcional y, sobre todo, al buen amigo y al ovetense convencido y comprometido», lamentaba el alcalde, Wenceslao López, ante la pérdida de ese último caballero del centro.