Marica Andallón, una heroína que inspira premios

Sonia María Rodríguez, con la carta premiada.
Sonia María Rodríguez, con la carta premiada. / MARIO ROJAS
  • Una alumna del San Ignacio gana un concurso del Ministerio de Defensa con una carta sobre la historia de esta ovetense

«Usía Marica: Estas líneas las escribo para agradecerle a usted su valor y su ejemplo. Un héroe tan sólo hace cosas grandes. Usted hizo mucho más. Fue grande cada día de su dura vida, en la paz y en la guerra que le tocó vivir». Pocos ovetenses conocen quién fue Marica Andallón. A algunos les suena su nombre porque en el barrio de El Milán existe una calle con su nombre, pero no conocen su historia. Sin embargo Sonia María Rodríguez, alumna del Bachillerato Biosanitario del Colegio San Ignacio, ha estudiado cada acontecimiento de su vida y ha escrito una carta, que le ha servido para ganar el primer premio del concurso del Ministerio de Defensa en la categoría regional y ahora va a la fase nacional.

Afirma que conocer la historia de Andallón no fue una tarea fácil, ya que «no hay libros sobre ella». «Me busqué la vida. Si hubiera elegido a otro personaje, la tarea hubiera sido más sencilla». Pero la falta de información no le hizo desistir y poco a poco fue encontrando testimonios que narraban sus hazañas.

«De pequeña le llamaban 'La Borrachina', debido a que sus padres tenían una taberna y se pasaba las horas del día atendiendo a los clientes». Entre vaso y vaso le surgió la oportunidad de trabajar en una casa de aristócratas de Bourdeos y París y no dudó un momento en cambiar de país.

Allí, además de trabajar de forma incansable, aprendió a chapurrear francés y cuando volvió a la ciudad, utilizó estas nociones para que ninguna mujer fuese «violada». «Tuvo la oportunidad de hablar con los soldados franceses que habían invadido España en 1808 y tras ganarse su confianza, consiguió saber que iban a hacer algo a las niñas del Hospicio» de la ciudad. Acto seguido, dio el aviso y todas las mujeres fueron liberadas.

No obstante, esta no fue la única hazaña que realizó a lo largo de su vida. El 19 de junio de 1808, varios soldados acusados de afrancesados iban a ser fusilados. Ante esta situación, Andallón «hizo venir a los franciscanos para que los confesaran y mientras tanto, ella corrió a la Catedral y organizó sobre la marcha una procesión con la Cruz de la Victoria a la cabeza para aplacar la ira del pueblo y... salvó la vida de los hombres».

Ahora, con todas estas hazañas relatadas en una carta, Rodríguez espera sin muchos nervios la decisión final. Mientras, continúa con sus estudios en la rama Biosanitaria, aunque no tiene claro qué va a ser en el futuro. Tal vez, escribir historias sobre las heroínas de Oviedo y España.