Cultura «no renunciará» a celebrar conciertos en la plaza de la Catedral, que «es de la gente»

El concierto de Los secretos el pasado San Mateo.
El concierto de Los secretos el pasado San Mateo. / ÁLEX PIÑA
  • El edil Sánchez Ramos defiende que Oviedo cumple «escrupulosamente» la legalidad sobre la protección del templo

Cada vez que se habla de grandes eventos y la Catedral, hay polémica sobre cómo afectan estas actividades al templo, una cuestión de la que el Cabildo catedralicio lleva años quejándose, como recordó el pasado sábado. Ayer, durante una rueda de prensa, las quejas de los responsables de El Salvador, partidarios de alejar los conciertos y otras reuniones multitudinarias de la Plaza de Alfonso II El Casto, suscitaron la respuesta del concejal de Cultura y presidente efectivo de la Sociedad Ovetense de Festejos, Roberto Sánchez Ramos, 'Rivi': «Acaba de entrar la primavera, ¿eso qué significa?», dijo mientras señalaba el reloj y preparaba su autorrespuesta: «Que no vamos a renunciar a algo que es de la gente, con independencia de que determinadas autoridades eclesiásticas tengan un punto de vista restrictivo sobre muchísimas cosas, entre ellas nuestra alegría».

Esta polémica se ha reavivado a raíz de un dictamen aprobado por el Consejo del Patrimonio Cultural del Principado de Asturias el pasado 3 de marzo con motivo de las obras de restauración de la Puerta de la Limosna de la Catedral, en el que se recordaba la autorización al deán, Benito Gallego, a hacer mediciones técnicas de ruido, que luego serían trasladadas al Ayuntamiento con el fin de «justificar con mejores argumentos el que se alejen los grandes eventos» de cerca del templo.

En dicho dictamen, además, «se recuerda al Ayuntamiento de Oviedo que cualquier actuación en los entornos de los Bienes de Interés Cultural deben ajustarse al cumplimiento de los artículos 50 y 58 de la ley 1/2001», la del Patrimonio. Ese artículo 58 indica que los usos en entornos como los de la Catedral «no pueden alterar el carácter arquitectónico y paisajístico del área, perturbar la contemplación del bien o atentar contra la integridad física».

'Rivi' aseguró que el asunto «no es un conflicto para el Ayuntamiento y ahí hay dos puntos de vista muy diferentes», el suyo y el del Cabildo, sobre cómo interpretar la letra del famoso artículo. El edil entiende que «Oviedo respeta escrupulosamente en sus fiestas» la normativa. Y enumeró los cumplimientos legalmente establecidos: «No movemos tierras, no alteramos la geomorfología del suelo, no acumulamos basuras y respetamos el círculo de entrada de la Catedral».

Para el edil, la solución a las quejas del Cabildo es política: «El que quiera organizar las fiestas de otra manera que se presente a las elecciones. Si las gana, tomarán decisiones. Mientras tanto y no, el pueblo de Oviedo ha confiado en un nuevo gobierno, que va a ser exquisito y cuidadoso con el patrimonio, pero también con la gente».

La cabeza del Cabildo, el deán Benito Gallego prefirió no alimentar la polémica: «No quiero entrar a dar publicidad. Es una 'boutade'». Ya había confirmado a este diario que las mediciones de ruido y vibraciones para las que habían pedido autorización ya existen: «Está hecho, lo entregaremos con la historia de la obra cuando concluya la realización de ese proyecto», el de la restauración de la Puerta de la Limosna, entre finales de mayo y principios de junio.

El documento, realizado por técnicos, incluye mediciones del ruido de los conciertos de San Mateo en septiembre y viene a confirmar las impresiones de los arquitectos y restauradores del Plan Director de la Catedral, así como las del propio deán, el cual afirma que «se notan desde dentro las vibraciones». Gallego adelanta que se trata de un «informe amplio» en el que las mediciones de sonido «salieron altas», más de lo debido. Dicho informe se incorporará a un expediente abierto por el Consejo de Patrimonio Cultural de Asturias y luego se le dará traslado del mismo al Ayuntamiento de Oviedo

La Ley de Patrimonio Cultural incluye disposiciones sancionadoras para quienes no cumplan con el deber de conservar los bienes objeto de protección o los empleen de modo inadecuado. Para defender la Catedral, pues, si se considerase amenazada por algún uso indebido, el Consejo de Patrimonio Cultural podría ordenar el cese o rectificación de dicho uso, o la realización de un «aprovechamiento alternativo». Si desobedeciera, el responsable del daño se enfrentaría a multas de entre entre 90 y 150.000 euros.

A 'Rivi' un escenario en el que el Principado fuerce al Ayuntamiento a alejar los conciertos de la Catedral se le antoja «imposible».