El Comercio

Vecinos del Postigo Bajo denuncian que la sala 'Franel Rock' carece de licencia

Elena Arango ante la sala de conciertos en el número 19 de la calle del Postigo Bajo.
Elena Arango ante la sala de conciertos en el número 19 de la calle del Postigo Bajo. / ALEX PIÑA
  • Los propietarios del local de conciertos rebaten que cuentan con una «autorización del Ayuntamiento»

Los cuarenta vecinos de los números 19 y 21 de la calle del Postigo Bajo aseguran estar cansados de soportar los «altos niveles de ruido» que genera la sala de conciertos 'Franel Rock', ubicada entre estos dos inmuebles. La sala se inauguró el pasado 27 de enero como un local destinado a ofrecer música en directo pero las quejas de estos vecinos comenzaron mucho antes.

Fue el pasado 19 de agosto cuando se enteraron de que en los bajos de sus edificios se iba a abrir un local de música. «Fuimos al Ayuntamiento a interesarnos por las obras porque desde la comunidad de vecinos no habíamos dado el permiso para su apertura. Nos dijeron que no había ninguna solicitud de obra ni licencia para sala de conciertos», explica Elena Arango, presidenta de la comunidad de propietarios. Fue el 30 de agosto cuando la sección de Licencias del Ayuntamiento, dependiente de la Concejalía de Urbanismo, recibió la solicitud para iniciar las obras e inicio de actividad. «Nos reunimos con los propietarios del local y nos explicaron el proyecto. Dijeron que sería un local único en Asturias y que se haría todo conforme a la ley». Según denuncian los vecinos, a día de hoy no se está cumpliendo: «Carece de licencia como sala de conciertos e incumple las emisiones de ruidos permitida», concreta Julián Bravo, abogado de los afectados. «Llevamos interpuestas cuatro denuncias: por carecer de licencia como sala de conciertos, por ruidos y por ocupación de la vía pública». Esta última es la más reciente.

Ocurrió el sábado pasado cuando el furgón que transportaba los instrumentos para el concierto de la noche bloqueó la calle interrumpiendo el tráfico en una vía, la del Postigo, ya estrecha de por sí. «Se formó una tremenda durante veinte minutos», relató Arango.

Los vecinos afectados han denunciado los hechos por vía administrativa a la Policía Local, al Ayuntamiento y al Principado. La Ley de Espectáculos Públicos remite a las ordenanzas municipales pero en caso de «dejadez de funciones», explica Elena Arango, se puede saltar este estamento por «omisión» y acudir al Principado, en concreto a la Dirección General de Justicia.

No descartan llegar a la vía penal si el problema continúa . «Aparte de la clausura del local, los propietarios se enfrentan a multas que pueden ir desde los seis mil euros a los sesenta mil por carecer de licencia», explicó Arango. La Policía Local se persona en el local todos los fines de semana, afirmó la presidenta de la comunidad de vecinos. El último fue el pasado 10 de marzo. «Realizaron mediciones de ruido en mi piso que es un cuarto, a las once y veinte de la noche. El resultado fue de 36 decibelios cuando lo permitido es de 28».

Los propietarios del local aseguraron a este periódico que tienen «una autorización del Ayuntamiento». Rechazan las afirmaciones de los vecinos porque si fuesen «verdad», dicen, ya les hubiese llamado un «juez». Por su parte, fuentes de la Concejalía de Medioambiente aseguraron que conocen las quejas de los vecinos pero, agregaron, «no pueden hacer nada» a la espera del «informe» policial.

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