Veinticinco años dando vida al Naranco

Alumnos del colegio Ventanielles plantan un serbal.
Alumnos del colegio Ventanielles plantan un serbal. / Piña
  • 176 alumnos de seis colegios cumplen con la tradición de plantar un árbol en el monte, ayudados por técnicos municipales

Cada primavera, salvo que el mal tiempo lo impida, y desde hace veinticinco años, los escolares ovetenses cumplen con una tradición: subir al Naranco y plantar un árbol. Ayer lo hicieron 176 alumnos de los colegios Centro de Apoyo a la Integración del Naranco, El Villar, Jaime Borrás, Narciso, Ventanielles y Villafría.

Sergio Ferreiro, de quinto de Primaria del Ventanielles, plantaba un árbol por primera vez y le fue «bastante bien, estuve con los compañeros pasándolo bien», incidió. En clase había estudiado la naturaleza y tenía muy clara la importancia de su acción: «Los árboles ayudan a plantar oxígeno». También debutaba, y con ganas, su compañera de curso Iratxe Díaz, que vivió «una experiencia muy buena». Traía también la lección bien aprendida: «Lo hacemos para ayudar a la naturaleza. Si no hubiera árboles, no tendríamos oxígeno».

A los chavales los observaba atentamente la técnica de la Concejalía de Educación Gema Miranda, preocupada porque los novatos en estas lides portaban la fesoria hacia arriba, con lo que se podían hacer daño. «La finalidad de esta actividad es reforestar y que se impliquen personalmente en proteger la zona del Naranco».

Miranda, veterana en estas jornadas, señaló otros árboles, ya crecidos, que crecen gracias a generaciones anteriores de escolares: «Te cuentan que su hermano les dijo que había plantado uno y es lo que vinieron a ver. Además, se fomenta la relación entre colegios de la ciudad».

Serbales de los cazadores

En otras ocasiones eran abedules, castaños o incluso robles, pero este año los pequeños asentaron serbales de los cazadores. Esta especie ornamental, menos conocida, se llama así porque sus frutos se solían usar como cebo para los pájaros; también, para aromatizar el vodka.

Mientras recibían las indicaciones de los trabajadores de Parques y Jardines sobre cómo plantar el árbol -ni muy profundo, ni muy superficial, para que ni se seque ni se encharque- los pequeños disfrutaron de juegos con lonas.

La de ayer era la tercera jornada de plantación este año. Hoy, aún subirán chavales de los colegios Latores y Loyola, hasta completar un total de 635 los cuatro días. Más vida para el Naranco.

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