El Comercio

Un viaje por el mundo

El Edificio Histórico fue escenario de un encuentro entre diferentes culturas.
El Edificio Histórico fue escenario de un encuentro entre diferentes culturas. / MARIO ROJAS
  • El claustro de la Universidad acoge un mercadillo donde alumnos muestran objetos y platos típicos de sus once países de procedencia

En el claustro del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo se respiraba ayer cultura y tradición. Alumnos de once países diferentes mostraron a sus compañeros los productos de sus lugares de origen e incluso alguno de ellos se puso manos a la obra para elaborar un plato típico. «Hemos traído a este intercambio unos fritos que están hechos de masa de trigo y azúcar», explicó el argentino Fabio Salas, que estos meses se encuentra en Oviedo gracias a una beca de investigación. Junto a este manjar, los visitantes podían saborear un vino de Malbec y también mate, «una infusión típica de nuestro país que en muchas ocasiones lo acompañamos de estos fritos», añadió. Un puesto más allá, Andrea Guachalla ofrecía a los visitantes saborear alimentos típicos bolivarianos. En concreto, una horchata hecha a base de arroz. «Todos estos alimentos los hemos hecho con productos de aquí y tengo que decir que el sabor no es el mismo, pero están también ricos», añadió.

Y no faltó la música. Los estudiantes de bolivia desempolvaron sus flautas y tocaron alguna de las canciones que cada día se escuchan en el país altiplano.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate