El Comercio

La víctima acudió horas antes de la detención de su agresor a Comisaría

  • Tras el suceso, la víctima sufrió «estrés postraumático» y le obligó a pemanecer de baja

El taxista de 47 años víctima del secuestro perpetrado por el hombre detenido en Gijón, poco se imaginaba que ayer la Policía Nacional iba a poner fin a veintiséis días de angustia. Se da la circunstancia que el mismo día en el que se daba captura a su agresor, su víctima acudía a la Jefatura Superior de Justicia de Asturias para revisar nuevas fotografías de varios delincuentes. Era un nuevo intento de reconocer al individuo que le secuestró el pasado 26 de marzo, según pudo saber este periódico.

Horas después, su agresor fue detenido en el barrio gijonés de Laviada. Con la detención de este hombre se pone fin a veintiséis días de angustia. Tras el suceso, la víctima sufrió «estrés postraumático» y le obligó a pemanecer de baja, según explicaron en su día fuentes cercanas al caso.

Apoyo de los compañeros

Este caso también generó «psicosis» en el colectivo de taxistas de la ciudad, más cuando se supo que el agresor era originario de Europa del Este, concretamente de Rumanía, como así confirmaron ayer fuente oficiales de la Jefatura Superior de Policía de Asturias.

Los compañeros del taxista mostraron todo su apoyo a la víctima en esos duros momentos. Los sentimientos se tornaron ayer optimistas en el mismo momento que conocieron la noticia de la detención del joven rumano. El hombre de 26 años está acusado de un delito de robo con intimidación y otro por detención ilegal por los que podría ser condenado a once años de prisión, como máximo. Pero primero, deberá pasar a disposición judicial, algo que es inminente.

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