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El Arca Santa antes de que contase con vitrina propia.
El Arca Santa antes de que contase con vitrina propia. / M. ROJAS

«El Arca Santa nos sorprenderá a todos tras la restauración»

  • El deán de la Catedral, Benito Gallego, asegura que en el ecuador de los trabajos la reliquia ya «está muy cambiada»

Benito Gallego, el deán de la Catedral, es uno de los pocos que ha podido ver en directo cómo se está realizando la restauración del Arca Santa, que empezó en marzo y culminará en julio. «Está muy cambiada. Las placas de plata están limpias ya, es una diferencia absoluta, va a quedar espléndida. Es una cosa que nos sorprenderá positivamente, no tiene color», resumió, satisfecho, Gallego.

La intervención, que efectúa un equipo de Talleres de Arte Granda bajo la supervisión de la restauradora del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE) Paz Navarro se está llevando a cabo en la propia Catedral. Un taller confidencial y acondicionado para la ocasión alberga un armario con varios cajones en los que se sitúan las planchas del Arca Santa, que llegó a manos de Navarro extraordinariamente ennegrecida. Tal es la delicadeza y precisión que requiere la limpieza que emplean incluso gomas de borrar.

Gallego detalló «cómo están fijando» las piezas de metal de la reliquia, que en muchos casos tenían los empalmes con la madera «muy gastados» y se están robusteciendo. «Ese refuerzo consolida mucho, será muy bueno para la conservación del arca», concluyó.

«Es una intervención muy conservadora, se rige por los criterios establecidos internacionalmente y de acuerdo con la ley», valoró Luis Suárez Saro, arqueólogo que participó en la restauración de la Cámara Santa en 2014. Actualmente, explicó, a la hora de reparar un objeto histórico el objetivo es «conservar y preservar lo que llega a nuestros días, evitando toda reconstrucción que pueda considerarse como una falsificación histórica». Suárez incidió en que «se está siendo muy respetuoso, evitando todo añadido», frente al arreglo que hubo tras la voladura de la Cámara Santa por parte de Manuel Gómez Moreno. Entonces, apuntó, «el criterio era dejar las piezas como salidas de fábrica. Esto evolucionó».

El deterioro

El restaurador relató que la negrura de la reliquia que sorprendió a Navarro se debe a que es «patrimonio que se toca muy de cuando en cuando» y a que tras la posterior a la explosión «apenas se hizo ninguna intervención, quizás alguna cuestión doméstica». A ello se une que las condiciones en que se encontraba el Arca en la Cámara Santa antes de 2014, «prácticamente sin ninguna protección y soportando humedad y cambios bruscos de temperatura «propiciaron con mucha probabilidad» el deterioro.

Tanto Suárez como la catedrática de Historia de la Restauración de la Universidad de Oviedo Pilar García Cuetos coincidieron en el «reconocido prestigio» de Navarro y su equipo. «Hacía falta la restauración, desde la intervención de Gómez Moreno no había atención», subrayó la docente, que además recalcó la «muy buena decisión del Cabildo» de no mover demasiado la reliquia.

Gracias a esta intervención, «vamos a saber más del Arca Santa», como su estado o los elementos de restauración, puntualizó la profesora a quien le llamó la atención que en anteriores restauraciones utilizaron hasta papeles de periódicos. Otro dato poco conocido es que intervino en la figura del pantocrátor el joyero ovetense Félix Bascarán, que regentaba su negocio en las casas de la calle San Francisco 7 y 9.

Me parece muy bien que la restauren, es importantísimo para el turismo, no solo en el componente religioso e histórico», declaró el presidente de la Asociación de Amigos de la Catedral, José María Casielles.

La intervención del IPCE prevé reponer en el Arca pequeños fragmentos de plata y una tabla de la base (perdida en la explosión de 1934) que depositó Gómez Moreno en el Museo Arqueológico.

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