El Comercio

El preso huido de los calabozos de la policía de Oviedo acumula 36 detenciones

Un coche de la policía, ayer, por las calles de Oviedo.
Un coche de la policía, ayer, por las calles de Oviedo. / ALEX PIÑA
  • Las fuerzas de seguridad siguen buscando al delincuente, que iba a ingresar en prisión por robar en la vivienda de su expareja

La Policía Nacional, con la ayuda de la Local, sigue buscando de forma intensiva al preso que el jueves huyó descalzo de los calabozos de la Comisaría, frente al hotel de la Reconquista. A. E., de nacionalidad española y 37 años, acumula 36 detenciones, aunque las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad tranquilizaron a los ciudadanos: se trata de un «delincuente habitual, pero no con un potencial peligroso».

Viejo conocido de la Policía, suma decenas de antecedentes penales, la mayoría de ellos por robo con fuerza, pero también algunos por hurto con violencia y drogas. Horas antes de fugarse, tras empujar a un policía, había sido condenado a prisión por uno de los magistrados de los juzgados de Llamaquique por robar en casa de su expareja.

Desde el centro

Su fuga se produjo a las dos y cinco de la tarde del jueves cuando se aprovechó de la confianza de los agentes y les solicitó ir al baño. Estos accedieron y de inmediato el preso arremetió contra uno de ellos. Emprendió la huida descalzo, tras perder sus playeros al no estar atados con cordones. La razón es que en el momento de ingreso en prisión, se los retiraron para evitar que se autolesionase. También vestía bermudas y una cazadora gris. Tras cruzar el portón, aprovechando que se abría con la entrada de un furgón policial, llegó corriendo a la avenida de Galicia.

Allí abrió la puerta de un vehículo todoterreno que estaba parado en el paso de peatones, y obligó al conductor a proseguir la marcha. Le amenazó con que si hacía algún gesto raro le ahogaría con el cinturón de seguridad. Mientras tanto, un agente consiguió alcanzar el vehículo, pero no pudo detenerlo. El fugitivo, entonces, se bajó veloz del coche y consiguió, de nuevo, huir por la calle Cervantes, donde se le perdió la pista. Desde entonces, los agentes le buscan sin descanso.

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