El Comercio

Un Corpus con pétalos y sin fresas

El arzobispo y el párroco de San Isidoro, en la plaza del Ayuntamiento.
El arzobispo y el párroco de San Isidoro, en la plaza del Ayuntamiento. / FOTOS DE MARIO ROJAS
  • Cinco cofradías y los niños de Comunión participan en la procesión a San Isidoro

  • El arzobispo agradece durante la misa en la Catedral la asistencia de los ediles del PP, únicos representantes presentes de la Corporación

Fue una festividad del Corpus Christi peculiar por la cancelación de la comida de las fresas que solían compartir del Cabildo y el equipo de gobierno -distanciados aunque ambos aseguran que hay buena relación- pero, con esta excepción, se mantuvo la tradición.

Comenzó a las doce del mediodía en la Catedral, cuando el arzobispo, Jesús Sanz Montes, ofició la misa mayor. Durante del sermón, agradeció la presencia de los concejales del Partido Popular, sin mencionar explícitamente las sonadas y ya habituales ausencias de representantes del equipo de gobierno a los actos religiosos. Con Agustín Iglesias Caunedo a la cabeza, los populares fueron los únicos representantes locales que acudieron a la cita y se sentaron en el banco reservado para las autoridades.

Cerca de ellos, otros de los protagonistas de la cita, los niños vestidos de Primera Comunión, que después procesionaron por las calles de El Antiguo con un clavel blanco en la mano y al son de la música de los tambores e instrumentos de metal.

Toda la comitiva, que iba acompañada por los representantes de las cinco cofradías de Semana Santa, emprendió bajo el sol el recorrido de la plaza Alfonso II El Casto. A medio camino realizó una parada muy especial: delante de la iglesia de San Isidoro les esperaba su párroco, José Luis Alonso Tuñón, y los miembros de la Archicofradía del Santo Entierro y Nuestra Señora de los Dolores en su Inmaculada Concepción para rezar dos oraciones. Ellos fueron los encargados de elaborar la alfombra floral que adornó esta estancia y los que se ocuparon de la organización. El único que tuvo el honor de pisar esta obra de arte fue el arzobispo, protegido de los rayos del sol bajo un palio cargado por seis feligreses. Tras su bendición leyó dos oraciones. La mayor parte de los asistentes no oyeron su contenido, ya que el servicio de megafonía no funcionó, pero esto no fue un impedimento para que desde el tejado del templo volasen centenares de pétalos de flores.

También se instaló una alfombra floral en La Tenderina, cuya parroquia celebra con especial intensidad el Corpus. Los feligreses y catequistas fueron los encargados de elaborar esta colorida obra, muy elogiada durante la procesión.

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