55.000 metros cuadrados de edificios construidos pendientes de actividad

Desde su clausura, el complejo fabril ha abierto sus puertas con cuentagotas y para actividades culturales y jornadas de patrimonio

J. C. A. OVIEDO.

Una Noche Blanca en la que se abrió al público, dos visitas durante sendas jornadas de patrimonio industrial, la celebración del' Muyeres Fest' y la proyección el pasado miércoles de una película, son las cinco veces en las que La Vega ha abierto sus puertas desde 2012.

No es que antes fuera la 'casa de tócame Roque'. Una fábrica de armas es cosa seria y, de hecho, por cuestiones inherentes a su actividad sus puertas se mantuvieron selladas hasta su clausura. Por otro lado, que las instalaciones fabriles acogieran actividades por primera vez durante la Noche Blanca de 2014, enojó a los trabajadores de la factoria de Trubia en pleno porceso de regulación de empleo.

Sin embargo, cesados los usos originales, el consistorio ovetense vio en la cultura una labor de zapa frente al ministerio de Defensa para ir ganando posiciones en la negociación. El miércoles pasado, tras el anuncio de la comisión,hubo cine a la luz de la luna contra los muros de la fábrica. El concejal de cultura, Roberto Sánchez Ramos 'Rivi', habló de una coincidencia «simbólica».

Un guiño a lo que puede ser el futuro de los edificios y terrenos. El propio Sánchez Ramos, durante la última visita de las jornadas sobre patrimonio pintó en una pizarra del edificio de la Escuela de Aprendices, el lema «La Vega para Oviedo». No es el único mandato que se puede leer las paredes de la nave de Ildefonso Sánchez del Río, o en las de las propias aulas, desde donde se reza que 'Nadie nace enseñado', 'Orden y disciplina' y 'Cumple tus deberes y serán respetados tus derechos': 55.000 metros cuadrados de planta ya edificada esperando ser ocupados.

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