«Con el accidente en La Bolgachina he renunciado a las motos»

El telefonista y DJ Julio Samalea un año después de sufrir un grave accidente de moto en el puente de La Bolgachina. / MARIO ROJAS
El telefonista y DJ Julio Samalea un año después de sufrir un grave accidente de moto en el puente de La Bolgachina. / MARIO ROJAS

Julio Samalea lucha desde hace un año para recuperarse del siniestro que sufrió en el puente de La Bolgachina cuando iba a trabajar

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

Eran las tres de la tarde del 10 de agosto de 2016. En Oviedo lucía el sol y hacía viento. Julio Samalea se puso su casco y cogió su moto del garaje para dirigirse a su centro de trabajo: una compañía telefónica cuya sede está en el polígono del Espíritu Santo. Hacía unas semanas había sacado el carné para conducir este vehículo y compró una BMW de color rojo y negro. A pesar de ser novel, tenía experiencia con ella: «Había hecho las curvas del Fitu». Media hora después su vida cambió y sus recuerdos se paralizaron.

Tuvo un accidente en el puente de La Bolgachina. No sabe cómo se produjo pero este telefonista y DJ pasó diecinueve días en coma y cuatro meses ingresado en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Sufrió roturas en varios huesos y un traumatismo grave.

Le pudo pasar algo peor, ser arrollado por otro vehículo. Un conductor que a esas horas transitaba por la A-66 «cruzó su coche para evitar que fuese atropellado». Tan agradecido está por este gesto que ha pasado un año buscando a la persona que le ayudó para darle las gracias. Esta semana ha podido hablar por fin con él. Fue a través de una llamada telefónica. Durante «una hora» comentaron cómo fue ese día y su proceso de recuperación.

Pasó diecinueve días en coma y estuvo ingresado en el HUCA durante cuatro meses Buscó durante un año a la persona que evitó que otro coche le arrollase después del accidente

Ha sufrido una «decena de operaciones» y está muy agradecido al personal sanitario del HUCA. Le cuidaron con mimo en la UCI y en planta. Los médicos intentaron despertarle en varias ocasiones sin éxito, pero un día consiguió despojarse de todos los aparatos que le rodeaban. También da las gracias a los facultativos que apostaron por su pierna izquierda. Lo fácil hubiese sido amputársela, explica, pero los especialistas decidieron esperar. Y acertaron. Ahora Samalea camina sin que casi se le note cómo ha sido este año de lucha y no oculta las cicatrices que le han quedado.

Durante los cuatro meses que estuvo en el HUCA salió de la habitación en una sola ocasión. Dio una vuelta por el centro sanitario «a lo largo de una hora» y después volvió a su cuarto. La siguiente vez que recorrió los pasillos fue el 4 de noviembre. Ese día le dieron el alta y pudo volver a respirar aire puro en medio de la calle. Su recuperación continuó con un mes de rehabilitación y consiguió pasar la Navidad con su familia. En casa.

Optimista y constante

Sus padres no se han separado de él en todo este año y en enero le acompañaron a Madrid para someterse a una nueva operación. Gracias a la mutua MC le intervinieron quirúrgicamente en la pierna y «cumplí a rajatabla» todo lo que le prescribieron. Ahora está pendiente de volver a pasar por el quirófano. Espera que sea a finales de año, pero hasta entonces acude a diario al gimnasio Go Fit para proseguir con los ejercicio de rehabilitación y el médico Jorge Egocheaga le supervisa cada avance.

Este accidente ha hecho que Samalea «renunciar a las motos». Sin embargo, no las «odia». Dice que le siguen gustando, pero no volverá a montar en ella. Ahora su objetivo es volver al trabajo cuando esté recuperado y calzarse los playeros para correr. Antes del 10 de agosto de 2016, a este telefonista y DJ le gustaba desconectar en el Naranco y recorrer cada una de sus sendas. Además, recuerda con anhelo cuando hacía las media maratón. Poco a poco, trata de recuperarse de aquel fatal accidente de hace un año.

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