«Estamos mal acostumbrando al cliente»

Marta Pérez, presidenta de ADACO, en el interior de su comercio, Lencería Berta, en Palacio Valdés. /H. Á.
Marta Pérez, presidenta de ADACO, en el interior de su comercio, Lencería Berta, en Palacio Valdés. / H. Á.

Marta Pérez, presidenta de la Asociación de Autónomos y Comerciantes de Oviedo defiende la creación de una única «asociación central» de comerciantes en la ciudad para «ser más fuertes»

Cecilia Pérez
CECILIA PÉREZ

Marta Pérez (Oviedo, 1962) lleva casi 36 años detrás de un mostrador. Como comerciante de una de las tiendas de lencería de más solera en la ciudad, ‘Lencería Berta’, es consciente de que el comercio está pasando por un momento «flojo» y da ideas al concejal de Economía para revitalizarlo a través del reparto de vales regalo. Como experta en lencería afirma tajante que «no tenemos ni idea de lo mal que llevamos las prendas interiores».

–¿Cuántos años lleva usted detrás de un mostrador?

–Llevo 35 años y el próximo 22 de marzo cumpliré 36 años detrás del mostrador.

–¿Y cómo se lleva la vida detrás de él?

–Cada día sabiendo menos.

–Explíquese

–Porque cada vez es más difícil comprar. Nos han tocado todas las épocas del mundo: buenas, malas y regulares. El comercio está ahora en horas muy bajas, creo que es el sector más afectado por la crisis porque toses y repercute en el comercio. La inestabilidad política y hasta el tiempo nos influyen. Pero también es verdad que las satisfacciones del público son gratas.

–¿Qué debe tener un buen comerciante?

–Mucho valor, porque hay épocas que se pasa mal. Yo he tenido la suerte de contar con clientas de tres generaciones: abuelas, madres y nietas. He puesto la ropita interior a las niñas que se me casan ahora.

–¿Qué hay detrás de la frase tan recurrente de que el cliente siempre tiene razón?

–Cara al público el cliente siempre tiene razón, porque si no la tiene hay que buscársela.

–Es usted muy diplomática.

–Es así. Luego en la trastienda es otra historia (risas).

–Echando la vista atrás a esos casi 36 años que lleva tras el mostrador, ¿cómo ha evolucionado el comercio en la ciudad?

–Antes nos compraban. Ahora hay que vender y especializarse mucho. El estar muchísimas horas abierto es otro hito, el no cerrar sábados, intentar comprar cosas diferentes porque la gente en Oviedo sigue queriendo cosas diferentes y de buena calidad. Sigue gustando la excelencia.

–¿Cómo es el perfil del cliente carbayón?

–Es un cliente entendido, sabe perfectamente lo que quiere. En nuestro caso, el perfil del que compra es medio-alto y no nos entra a la tienda por precio, ya viene directamente a por el producto. Nuestro porcentaje de ventas es altísimo, el 99 por ciento de la gente que entra en la tienda compra.

–Usted regenta un comercio dedicado a la venta de lencería. ¿Se puede considerar un artículo de lujo?

–No es de lujo, pero sí específico y necesario. No tenemos ni idea de lo mal que llevamos las prendas interiores.

–¿Cómo es eso?

–Por ejemplo, los sujetadores. Nadie sabe la talla que lleva.

–Hay que reconocer que es un poco complicado, entre copas, talla, letra...

–Para eso estamos nosotros, porque la clienta no tiene por qué saberlo pero yo según la veo tengo que saber qué talla lleva y, si no, es que no sé hacer bien mi trabajo.

–¿Tan importante es saber qué talla de sujetador es la correcta?

–Es fundamental porque la espalda duele, porque al llegar a casa de noche lo que quieres es quitar el sujetador y eso no es necesario, porque la gente desconoce que en tallas muy grandes de pecho es muy bueno dormir con sujetador.

–Se tiende a pensar lo contrario.

–El pecho es un músculo y se distiende. Hay que trabajarlo. Tengo clientas de 90 años con el pecho perfecto y niñas de 16 que no se va a arreglar su pecho en la vida.

–Usted trabaja con lencería adaptada a mujeres operadas de cáncer de mama o que han sufrido una mastectomía. ¿Cómo surgió?

–Es un nicho poco cuidado, que surgió a partir de la enfermedad que sufrieron algunas de nuestras clientas. Venían y decían que tenían que comprar el sujetador para la prótesis en una ortopedia. En primer lugar, les suele atender un hombre, todo esto entre sillas de ruedas. Que el sujetador solo lo hay en blanco y de copa B: si lo quieres bien y, si no, también. Hay mucho más.

–¿Es complicado atender a este tipo de clientela?

–Entran con mucha reserva pero hay que tratarlas como otra clienta más. Hay que normalizarlo y cuando esa persona te da pie y se normaliza tiene todas las posibilidades del mundo. Y si no las hay nosotros buscamos solución.

–¿Qué productos ofrecen a este tipo de clienta?

–Sujetadores para recién operadas, que son específicos, abiertos por delante, de algodón y preparados para poder insertar la prótesis. También bañadores.

Radiografía del comercio

–Cambiamos de tercio. ¿Qué pulso tiene el comercio en la ciudad?

–Como nunca de flojo. Estuvo bien desde primeros de año hasta acabado el verano, parecía que nos estabilizábamos, pero llegó octubre y llegó el desplome. Influye muchísimo la cuestión catalana.

–¿De qué forma?

–Empezó Cataluña con este proceso, las ventas bajaron. Discurso del Rey, buena venta al día siguiente. Ahora volvimos a bajar otra vez porque el comercio es muy sensible a los cambios sociales. Nos afecta todo.

–Navidad está a la vuelta de la esquina. ¿Cómo se presenta la campaña?

–Ahora todo el mundo está esperando esta ‘anglosajonada’ del ‘Black friday’ y nos tenemos que sumar guste o no guste. Antes era un día; ahora los grandes comercios llevan todo el mes. Nosotros, los pequeños estaremos, mínimo, una semana.

–Luego llegan las rebajas que cada vez empiezan antes.

–Nos estamos haciendo daño a nosotros mismos, porque la gente espera a rebajas y nosotros no ganamos, perdemos dinero. Cada vez se adelantan más y la gente cada vez lanza más ofertas. Creo que estamos mal acostumbrando al cliente porque antes había unas épocas y la gente compraba en esas fechas. Ahora ya esperas a esas penitentes rebajas.

–¿La solución?

–Tener unas épocas, un orden.

–En Oviedo hay varias asociaciones de comerciantes. Usted siempre abogó por crear una única asociación. ¿Lo sigue defendiendo?

–Sí, porque unidos somos más fuertes. Así no hacemos nada, porque además hay guerras internas y es una pena. Una buena asociación central de Oviedo podría hacer cosas, porque con fuerza se puede ir al Ayuntamiento, por ejemplo.

–Ya que lo menciona. ¿Qué tal las relaciones con el área de Comercio que lleva el edil Rubén Rosón?

–Hay disposición, son receptivos a escuchar nuestras peticiones, pero hay poco dinero y un problema: el dinero hay que emplearlo para que repercuta en el comercio y no se suele hacer, se dispersa.

–¿Solución?

–Le propuse al concejal hacer vales de regalo, esto es, dinero directo para el comercio pequeño. Le pareció buena idea, pero falta dinero.

–Si un político se pusiese detrás del mostrador, ¿qué se encontraría?

–La realidad porque no la conocen. No bajan a la arena, no entran en las tiendas.

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