El acusado de abusar de una niña de 9 años acepta dos años de prisión

El acusado, embozado, a la entrada de los juzgados. / P. LORENZANA
El acusado, embozado, a la entrada de los juzgados. / P. LORENZANA

En dos ocasiones trató de besar a la menor y en una tercera la introdujo en su furgoneta para «meterle la mano por debajo de la ropa y tocarle el pecho»

J. C. A. OVIEDO.

El acusado de abusar sexualmente de la hija de una amiga, de nueve años de edad, reconoció ayer los hechos que se le imputaban ante el tribunal que preside la Sección Tercera de la Audiencia Provincial, donde estaba fijada una vista que no llegó a celebrarse.

Afuera, en los pasillos del edificio de Justicia, aguardaban media docena de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, peritos y también forenses cuyo testimonio no llegaron a ser precisado por la sala. El procesado conoció los hechos y aceptó una condena con un atenuante muy cualificada de reparación del daño tras el abono de 1.000 euros que se le solicitaban.

De esta manera, de los cinco años de prisión por un delito continuado de abusos sexuales con el agravante de abuso de confianza, que solicitaba el Ministerio Fiscal, asumió de conformidad una pena de dos años de prisión, tres de alejamiento de la menor y cinco de libertad vigilada.

Según el relato de la Fiscalía, fue el 16 de diciembre de 2016 cuando el acusado, que se encontraba en una cafetería de la calle Joaquín Blume de Oviedo acompañado de dos amigas y los tres hijos de una de ellas, propuso a una de las menores que le acompañara a su furgoneta donde tenía una pulsera que le quería regalar. La niña aceptó con el consentimiento de su madre.

Sin embargo, cuando ambos bajaban la rampa del garaje, el hombre «abrazó a la menor y le metió la mano por debajo de la ropa hasta tocarle el pecho». Ella, le apartó. En el interior del vehículo, el acusado «le sujetó las mejillas para besarla» y esta volvió a rechazarle, pero el agresor insistió.

En todo momento, ella intentó evitarlo y le empujó: «No seas mala, dame un beso», le dijo. Finalmente, le permitió salir de la furgoneta. La víctima regresó con su madre a la cafetería. Llegó «despeinada y con actitud rara», y de camino a casa le contó a su madre lo que acababa de sucederle.

No era la primera vez. Unas dos semanas antes, cuando se encontraba con su madre en una mercería, el acusado pidió que le acompañara a su furgoneta a llevar un papel. Cuando llegaron a la misma, el acusado, con la excusa de enseñar el vehículo a la menor, la invitó a entrar en su interior, donde la intentó besar.

La pequeña logró evitarlo apartando la cara hasta que finalmente pudo salir del vehículo. El día que la menor conoció al acusado, unos 20 días antes de lo relatado, el hombre, aparentando ir a darle un beso en la mejilla, le movió la cara y la besó en los labios.

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