Acusan a los Sandulache de enviar grandes cantidades de dinero a Rumanía

Los hermanos Sandulache, con el pelo rapado, junto a otro acusado ayer durante la vista oral. /  ALEX PIÑA
Los hermanos Sandulache, con el pelo rapado, junto a otro acusado ayer durante la vista oral. / ALEX PIÑA

Los líderes de la presunta red de trata de seres humanos también se enfrentan a un delito de blanqueo de capitales

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Quién enviaba a Rumanía el dinero procedente de la presunta explotación sexual al que eran sometidas las once víctimas de los hermanos Sandulache es un misterio. Ayer en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, donde se desarrolla el juicio contra la presunta red criminal de trata de seres humanos, se intentó dar luz sobre este asunto.

La tercera de las ocho jornadas en las que se divide este juicio puso el foco en el supuesto delito de blanqueo de capital que se le imputan a los dos hermanos Sandulache. La Fiscalía les acusa de haber obtenido 1.733.600 euros por la «explotación sexual violenta y coercitiva» a la que presuntamente sometían a las once víctimas y de enviarlo íntegramente a Rumanía para adquirir terrenos, construir mansiones y bienes de alta gama. Por ello, pide para C. A. S. y S. V. S. tres años de prisión y una multa de 500.000 euros. Una pena que se sumaría, de ser condenados, a los once delitos de trata de seres humanos, once de prostitución coactiva y un delito de lesiones graves a los que se enfrentan. Les piden a los dos más de 200 años de prisión.

Durante la vista oral declararon los propietarios y usuarios de dos locutorios donde presuntamente se realizaban los giros a Rumanía por parte de los líderes de la organización criminal, a través de una empresa de envío rápido de dinero.

El Ministerio Fiscal y la acusación particular, ejercida por Ana María González, intentaron demostrar el origen de los envíos realizados entre 2010 y 2013 que oscilaba cada uno entre los 800 y 2.900 euros. También por qué se realizaban en horarios en que los locutorios estaban cerrados al público, entre las tres y cuatro de la madrugada.

Los propietarios de ambos locutorios no pudieron explicar estos hechos. El matrimonio que regentaba uno de los establecimientos lo más que precisó fue que por esas fechas, entre 2012 y 2013, interpusieron una denuncia a la Policía Nacional por un supuesto ataque informático al sistema. «Tuvimos problemas con un 'hacker' informático que denunciamos». Una denuncia que, aseguró, «se quedó ahí y nadie nos notificó nada».

Los responsables de los locutorios explicaron en sala que para realizar los envíos cada empleado contaba con una clave personal pero uno de los testigos aseguró que «la podía utilizar cualquiera porque estaba anotada en un cuaderno».

Los envíos

Los testigos detallaron cómo era el proceder a la hora de realizar los envíos de dinero. Expusieron que a cada persona que acudía al locutorio se le pedía su documento nacional de identidad o pasaporte. «Se escaneaban los datos e iban directamente a la página de Western Union» sin que quedasen almacenados en el ordenador personal del locutorio. Otro testigo reconoció que por cada envío de dinero que se realizaba en el locutorio recibían una comisión por parte de la empresa, con sede en Estados Unidos. Los propietarios de los locales detallaron que a sus establecimientos iban «varias chicas rumanas» pero también de otras nacionalidades. Más precisa fue la propietaria de uno de ellos que narró que las jóvenes «siempre iban acompañadas por una chica muy guapa» y nunca llevaban su documentación encima. «La tenía la que las acompañaba y ella era quien me la daba». Incluso relató que debían pedirle permiso si querían comprar algo.

Durante la vista también testificaron varios usuarios de los locutorios. Todos ellos aparecen como las personas que realizaban los giros a varios miembros de la familia de los Sandulache en Rumanía e incluso a uno de los acusados, al que enviaron más de 1.100 euros. Todos negaron haber realizado esos trámites y conocer a sus destinatarios. Ahora se tendrá que demostrar si los datos personales de estas personas fueron utilizados para enviar el dinero a Rumanía por parte de los hermanos Sandulache. El juicio continúa hoy.

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