Adiós a Ana García Martínez, hija del fundador de Casa Fermín

Pedro Morán, Luis Alberto Martínez, Pepe 'el del Tizón' y José Luis Álvarez Almeida antes del funeral. / A. PIÑA
Pedro Morán, Luis Alberto Martínez, Pepe 'el del Tizón' y José Luis Álvarez Almeida antes del funeral. / A. PIÑA

«Era una persona muy discreta, generosa y trabajadora», destacan la familia y los amigos de la viuda de Luis Gil Lus

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

«Mi madre era una mujer estupenda e ideal. Tan discreta que parecía que andaba de puntillas por casa. Era generosa, trabajadora, atenta, paciente y compresiva». Ana María Gil recordó con estas palabras a su madre, Ana García Martínez, hija del fundador de Casa Fermín y viuda de Luis Gil Lus, que falleció este pasado martes. Sus palabras emocionaron a los asistentes al funeral celebrado en la parroquia de San Tirso el Real ayer por la tarde.

Pero estas palabras fueron escritas hace diez años, cuando la familia se reunió para celebrar el octogésimo aniversario de Ana García, y sirvieron entonces para, además de subrayar sus cualidades, agradecerle su lucha por «mantener la familia unida».

En San Tirso la despidieron su familia y amigos, porque en esta parroquia junto a la Catedral era donde a la matriarca de Casa Fermín les gustaba escuchar misa cada domingo, y a la que también acudía entre semana. «Ana era una mujer muy serena que transmitía paz. Era muy religiosa y hablaba mucho con Dios», explicó ayer el sacerdote Ángel Rodríguez Viejo durante el funeral. Asimismo, relató que fue una de las almas de Casa Fermín y que durante su vida siempre apostó por el negocio familiar: primero al lado de su marido, Luis Gil Lus ,y ahora con su hija María Jesús Gil y su yerno Luis Alberto Martínez al frente.

Pedro Morán: «Para ella todo estaba bien y siempre se encontraba en un segundo plano»

Madre de tres hijos, Ana María, Luis y María Jesús Gil, era abuela de siete nietos: Ignacio, Daniel, Juan, Guillermo, Luis, Emilio, Manuel y Ana. Todos ellos estuvieron ayer arropados por los trabajadores de Casa Fermín, amigos, familiares y también compañeros del sector.

Sin ir más lejos, el presidente de la asociación de Hostelería y Turismo de Asturias (Otea), José Luis Álvarez Almeida, destacó que García era un «referente». Ella junto a su marido no solo continuaron con el negocio que había montado su padre, sino que también formaron a sus hijos que cursaron estudios relacionados con el sector. «Luis y ella fueron unos grandes innovadores en el tema gastronómico» y además «pagaron una formación en Hostelería para su hija María Jesús», reseñó.

«Era una persona muy buena y no molestaba a nadie. Para ella todo estaba bien, pero siempre se encontraba en un segundo plano», añadió el chef Pedro Morán. Por su parte, Pepe, 'el del Tizón', afirmó que conoció a García cuando aún tenían su restaurante en El Cristo: «Ana era muy buena gente y su familia trabajadora», abundó.

Tras el funeral, sus restos fueron enterrados en el cementerio municipal de El Salvador. Este domingo a las 12.30 horas se celebrará en la parroquia de San Tirso el Real una misa por el descanso de su alma.

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