Caunedo dice que el Calatrava «era necesario» y que quienes lo idearon no podían prever la crisis

Varias personas caminan por debajo del Palacio de Congresos, justo ante la entrada al centro comercial.
Varias personas caminan por debajo del Palacio de Congresos, justo ante la entrada al centro comercial. / PABLO LORENZANA

Defiende el legado de los 24 años de gobiernos del PP y reprocha del tripartito que no tiene nada que ofrecer a la ciudad

Gonzalo Díaz-Rubín
GONZALO DÍAZ-RUBÍNOviedo

Agustín Iglesias Caunedo salió ayer al paso de las críticas del tripartito a los sucesivos gobiernos de los populares en la ciudad, después de que el Tribunal Supremo confirmase que la ciudad tendrá que pagar otros 20 millones de euros por el Palacio de Congresos, lo que sumado a reveses como Villa Magdalena, en el ámbito laboral y otras expropiaciones, hacen que solo en este mandato el Ayuntamiento haya desembolsado 70 millones, en lo que el tripartito llama «los desmanes del PP» o la «época negra de Gabino de Lorenzo y Caunedo». El portavoz del PP lo hizo para reclamar con orgullo la herencia de la gestión popular en el Consistorio y para acusar al gobierno actual de no tener «nada que ofrecer a los ovetenses» tras dos años y medio.

En unas declaraciones por escrito, el líder de la oposición recuerda que «los ovetenses están muy satisfechos con su ciudad» y que así se refleja en las encuestas sobre calidad de vida. Pero que este no es el Oviedo que se encontró el primer gobierno popular: la ciudad, en 1991, «estaba como estaba, como todos los ovetenses recordarán». El Oviedo actual, del que se sienten orgullosos sus vecinos, «no salió de la nada. Este Oviedo lo hicimos los ovetenses y el Partido Popular, y es algo que queremos y podemos decir muy alto».

El Palacio de Congresos y Exposiciones de Oviedo, defiende Caunedo, «era y es un equipamiento necesario, no sólo para Oviedo, sino para Asturias. Un espacio pensado para favorecer la actividad económica en la ciudad y en la región, y con ella la generación de empleo para muchos ovetenses y asturianos».

Yo no he sido

Un equipamiento que se planteó «desde la perspectiva de la colaboración público-privada» como otros muchos en Europa, «nada parecido a una confabulación judeo-masónica o pacto con el diablo, como algunos pretenden hacer ver». Insiste el exalcalde en que «todo se hizo según la ley y ateniéndose al criterio de los técnicos», aunque obvia el más que deficiente seguimiento del contrato -cosas como que no hubo proyecto o se dejaron de recibir las certificaciones de obra- por parte de esos mismos técnicos y desde distintos servicios municipales.

El portavoz del PP solo se permite un desahogo. Afirma que «nada podía hacer prever en el año 2000, a los que tomaron la decisión de construir un Palacio de Congresos en Oviedo mediante concesión, la crisis económica que vino años después». A quienes tomaron esa decisión, porque, eso es cierto, Caunedo no formó parte de esa Corporación que tenía como concejal de Urbanismo al hoy diputado en la Junta General, José Agustín Cuervas-Mons.

«El Palacio está ahí y si no se le saca más provecho es por incapacidad»

Entiende, en cualquier caso, que es necesario reformar la legislación sobre los contratos de obra y concesión, «algo que hay que replantearse en España, cuando ante un incumplimiento de las empresas concesionarias el coste debe ser asumido por la administración».

El líder del PP recuerda que «aún a pesar de la quiebra, y a pesar de la crisis económica», su equipo de gobierno, con el respaldo de los técnicos municipales, defendió que «el equipamiento estaba pagado con los aprovechamientos», de hecho, defendió que era la empresa la que adeudaba 90 millones al Ayuntamiento. Sin embargo, «la justicia considera que hay una diferencia de 18 millones. Esta es la verdad de la historia», dice. «Ni fue una confabulación para engañar a nadie, ni los empresarios asturianos son unos criminales, como se deja entrever en las declaraciones de los miembros del tripartito», añade.

El Palacio de Congresos y Exposiciones de Oviedo está ahí, al servicio de la ciudad, insiste el exalcalde «y si no se le está sacando el provecho que se debería, es por la incapacidad de los encargados de gestionarlo». Porque lo que «está claro» es que el tripartito «no se va a encontrar con ningún revés de este tipo, porque estas situaciones solo se dan cuando se hacen cosas».

Caunedo defiende hasta el suelo electoral que pisa: «No es responsable frotarse las manos ante cualquier revés, y tratar de amortizarlo electoralmente», denuncia. «¿Qué van a hacer cuando ya no tengan nadie a quien culpar? ¿Qué tiene el tripartito para ofrecer a los ovetenses?», se pregunta y responde con un «nada».

Tampoco le vale decir a posteriori que ellos se habrían opuesto a su construcción, porque «por ellos, no se habría hecho nada. Sistemáticamente, durante 24 años, votaron que no a todo lo que se proponía. Desde la construcción de la losa en la que ahora se fotografían, hasta la Banda de Gaitas a la que ahora galardonan y premian», concluye.

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