El PP se ofrece como «respuesta» ante a un tripartito «que no sabe gestionar»

El PP se ofrece como «respuesta» ante a un tripartito «que no sabe gestionar»
Agustín Iglesias Caunedo saluda a Mercedes Fernández a su llegada al acto del PP de Oviedo celebrado ayer. / M. ROJAS

Caunedo y Mercedes Fernández aplazan el debate sobre el candidato en un acto con el que los populares de Oviedo presumen de unidad

Gonzalo Díaz-Rubín
GONZALO DÍAZ-RUBÍNOviedo

«¿Qué han hecho los romanos por nosotros?». La pregunta es de la 'Vida de Brian' de los Monty Phyton, pero si se cambia a los romanos por el tripartito gobierno local, la respuesta para los populares es «nada» y cuando «han hecho algo, lo han hecho mal». Frases parecidas se escucharon ayer en el espacio Circus de los participantes en un acto del PP de Oviedo, en el que los populares se presentaron como la respuesta a las preguntas de los ovetenses, como el partido que mejor escucha y comprende a la ciudad. En un acto que sirvió también para aliviar la presión sobre Agustín Iglesias Caunedo. Sus opciones de ser candidato en 2019 son las mismas que ayer, pero la presidenta del PP de Asturias, invitada al acto, insistió en aplazar el debate: «No hay ni siquiera candidato regional», dijo Mercedes Fernández, y añadió que no toca, «ahora estamos en el momento de trabajar», en un mensaje coincidente con el que repite Caunedo cada vez que es preguntado por sus opciones. Las palabras ayudarán, la foto de ambos juntos rebajará el ruido de fondo que subía en las últimas semanas. No toca, «toca trabajar unidos».

El acto, con diecinueve intervinientes a los que Caunedo formulaba preguntas sobre la situación de la ciudad que debían responder en menos de tres minutos, lo abrió la propia Fernández con referencias a Oviedo «como un ejemplo de gestión del PP y un referente en España», pero sin mencionar al ausente Gabino de Lorenzo. Nadie lo hizo y ya es raro. Frente a eso situó a «un tripartito» al que la palabra «gestión» le viene grande y que lo único que ha hecho es «repartirse el poder en los despachos contraviniendo el deseo de los ovetenses», porque «las elecciones las ganó el PP de Oviedo», cuyo acto no llegó a ver terminar.

Saludo desde Génova

También ayudará el «abrazo» de Javier Arenas «desde la dirección de Génova», que se lanzó desde las pantallas centrales del espacio Circus. Por ellas pasaron también los líderes del PP, en la oposición, en otras 'ciudades del cambio'. Desde Madrid, José Luis Martínez-Almeida; desde Zaragoza, Jorge Azcón. Todos pintaron el mismo cuadro: 'gestos, no gestión', 'enchufismo', 'contratos menores', 'radicalidad'...

«Hemos visto cómo en Oviedo estamos viviendo cada día las consecuencias de la falta de experiencia en la gestión», denunció Caunedo, intercalando partes del discurso previsto y que no llegó a pronunciar entre los intervinientes. Diecinueve pueden parecer muchos pero pintaban el cuadro de un partido unido que buscaba el acto: Ramón García Cañal o René Álvarez, por la 'vieja guardia'; jóvenes como María Villazón pidiendo «una ciudad para divertirse», regresados de Foro como José Donate; un partido unido y que crece con 'nuevos fichajes' como Felipe Díaz de Miranda o Rocío Gabarri, de la asociación Vida Digna, pidiendo un «voto de confianza» para los gitanos.. y una denuncia constante «hay algunos que no escuchan», el PP, en cambio, dialoga «con todos» y «sabe gestionar» como hizo con el mapa de transportes. Ello dio pie a Gerardo Antuña a preguntarse por los vecinos de Villamar, con quienes se las tuvo tiesas como concejal durante los dos años de «negociaciones» de un modelo «que gana viajeros y funciona» y «un pueblo», bromeó, «que desapareció en mayo de 2015»

En mitad del acto, sonó el tango Carlos Gardel en un móvil: «Vooooolver...». «Todos queremos volver», concedió Caunedo.

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