El albergue recoge tres cabras que deambulaban por Las Campas

Las tres cabras, una de ellas un cabrón, en Las Campas. / E. C.

Se movían entre el barrio y La Florida y si su dueño no se hace cargo de ellas, pasarán a ser dentro de ocho días propiedad municipal

R. A./ G. D. R. OVIEDO.

El albergue de animales cuenta con nuevos inquilinos. Tres cabras. Aparecieron el sábado en Las Campas y los vecinos fueron los que dieron la voz de aviso. De inmediato los responsables de este servicio municipal se desplazaron hasta dicha barrio. Los recogieron y ahora están buscando a su dueño para que se los lleve. Si no lo hace en un plazo máximo de ocho días, estos mamíferos serán propiedad municipal y los veterinarios de la clínica Quirós buscarán una familia para que los adopte.

Pero esta no era la primera vez que los responsables de la clínica Quirós recibían un aviso así. El viernes, los trabajadores del hospital Monte Naranco quedaron sorprendidos. Un trío de cabras recorría la parte trasera del centro sanitario. Incluso alguna había subido las escaleras de acceso. De inmediato se llamó a los gestores de la Perrera para que fueran a buscarlos. Cuando iban a medio camino con su furgoneta recibieron otra llamada. Fueron avisados de que el propietario de los animales había pasado a buscarlos y no hacía falta que se acercasen hasta la avenida Doctores Fernández Vega.

La anécdota puede parecer fútil, pero no es un hecho aislado ni menor. La proliferación de perros abandonados y semisilvestres en entornos urbanos fue un problema de primer orden en los años del desarrollismo. Tanto como para que el Estado impusiese a los ayuntamientos la obligación de dotarse de un servicio de recogida de animales, de una Perrera. Por entonces, poco más que unos laceros y un sitio donde sacrificar los animales.

Los cambios sociales han ido haciendo más respetuosos con los animales a todos los servicios, pero añadiéndoles nuevos problemas. Bajo la anterior gestión, que el Ayuntamiento criticó por deficiente, por La Bolgachina pasaron caballos, ovejas, cerdos e incluso algún zorro. Los bomberos fueron los primeros en protestar porque se les obligase a recoger animales fuera del horario de apertura del Albergue. Alegaban que enviar a tres efectivos de ocho a recoger a una animal no solo no entraba en sus funciones sino que además suponía dejar el parque desguarnecido. Cuando la tarea se derivó a la Policía Local, también hubo protestas.

Desde febrero esta situación cambió. El Ayuntamiento adjudicó a la clínica Quirós este servicio. Los veterinarios han mejorado el albergue de arriba abajo y atendieron desde el punto de vista sanitario y veterinario a los animales. Es decir, los vacunaron, desinfectaron las jaulas y los desparasitaron.

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