El alcalde de Oviedo critica «las patadas por debajo de la mesa» de su concejal de Economía

El alcalde de Oviedo critica «las patadas por debajo de la mesa» de su concejal de Economía

El Ayuntamiento puede aumentar el gasto social, reducir impuestos y cumplir la regla de gasto gracias a la expropiación de Villa Magdalena

G. D. -R. OVIEDO.

El alcalde, Wenceslao López, criticó ayer «las patadas por debajo de la mesa» de su concejal de Economía, Rubén Rosón, durante las negociaciones presupuestarias entre los tres grupos del gobierno local. Durante la inauguración de un congreso organizado por la patronal de la hostelería OTEA, López censuró las palabras de Rubén Rosón del lunes, cuando amenazó con que el viernes la oficina presupuestaria llevaría a aprobación inicial el proyecto de presupuesto hubiera o no consenso entre los tres socios de gobierno. Para el regidor, las palabras de su edil de Economía «son improcedentes» y «un error».

Las críticas de López se suman a las de la portavoz de su grupo, Ana Rivas, y las vertidas desde IU por el concejal de Personal, Iván Álvarez en la misma jornada. El alcalde sostuvo que «cuando se negocia, no hay que dar patadas debajo de la mesa», en referencia a las prisas y mensajes del de Somos en las últimas semanas, urgiendo a sus socios a dar el visto bueno al proyecto o insinuando que las pretensiones de estos acarrearían recortes en ayudas escolares. Eso sí, López reconoció los avances tras la reunión de la tarde del lunes: «Estamos prácticamente de acuerdo y las diferencias son mínimas», dijo, antes de insistir en que «al negociar conviene cerrar el acuerdo y no poner arenilla». «El acuerdo esta prácticamente cerrado, solo faltaba la concreción de unas cantidades y se hizo ayer», resumió. «Ahora soo falta verificar que el saldo positivo y el negativo suman cero», concluyó.

El milagro de Villa Magdalena

Y más cosas, como todos los informes relativos al cumplimiento de la Ley de Estabilidad Presupuestaria y la regla de gasto, que el Ayuntamiento lleva incumpliendo dos años por aumentar los corrientes por encima de lo permitido por el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, que, por ejemplo, ha acordado intervenir esta semana al Ayuntamiento de Madrid por esta causa.

Oviedo no corre peligro. El gasto corriente se reducirá el año que viene respecto al actual en 5,5 millones, para quedarse en 197 millones de euros. En parte, se debe a la reducción de los ingresos tributarios previstos, en unos cuatro millones, pero aún así habrá más dinero para lo que Rosón llama «una propuesta histórica en gasto social». Solo la Concejalía de Atención a las Personas dispondría de 800.000 euros más para bienes y servicios como Ayuda a Domicilio (400.000 euros más) y de un millón más que este año para ayudas sociales. También crecerán, de nuevo en 2018, las partidas para becas de libros, comedor y desayuno en un 20% más, hasta los 4 millones de euros.

¿Cómo se hace el milagro de tener menos ingresos y gastos corrientes y disponer de más dinero para los programas? La culpa, el milagro, es de Villa Magdalena. Los esfuerzos del año pasado para poder financiar el pago de los intereses de la expropiación, más de 9 millones de euros que computaban como gasto corriente, permiten la cuadratura del círculo. No hay mal que por bien no venga.

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