Un informe de Bomberos determinará si es posible un uso parcial del Auditorio de Oviedo

El Auditorio Príncipe Felipe fue inaugurado hace dieciocho años. / MARIO ROJAS

El alcalde Wenceslao López tomará una decisión tras analizar la seguridad del edificio, mientras la Concejalía de Educación avanza que trasladará todas las actividades con niños previstas en el Príncipe Felipe

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

Todo en el aire y diferencias en el seno del equipo de gobierno. Ese podría ser el resumen de la reacción municipal ayer, después de que EL COMERCIO adelantase que dos informes señalan «graves deficiencias» de seguridad y protección contra incendios en el equipamiento y que la funcionaria adjunta a la jefatura del Edificios y Patrimonio, Mercedes Arbesú, informase que no «resulta posible» mantener la actividad en el edificio . Otro, más gráfico, son los suspiros de alivio de los directores de los colegios de Oviedo cuando la edil de Educación, Mercedes González, anunció que bajo su responsabilidad «no vendrán» niños al Auditorio «hasta que se solucione» el problema. «Prefiero buscar alternativas o suspenderlas», dijo la edil de Somos. No opina lo mismo su compañero y concejal de Economía, Turismo y Congresos, Rubén Rosón: «Mantenemos la programación de momento», sostuvo.

No tendrá que esperar mucho. El alcalde, Wenceslao López, confirmó que «a principios de la próxima semana» habrá una reunión en la que se decidirá «en qué medida podemos seguir, si es que es posible, usando el Auditorio». Sobre la mesa, dijo, estarán los informes pedidos a la nueva jefa de Bomberos, Carmen del Prado, sobre las condiciones de seguridad y riesgos del edificio, pero también sobre los dictámenes de su predecesor que avalaron la apertura del Auditorio. «Estamos pendientes de que Bomberos haga sus informes», afirmó el alcalde. Llegarán más de un mes y medio después del documento que ordena el cierre.

Sobre ellos y con la participación de los jefes de las áreas afectadas -desde Cultura a Prevención de Riesgos Laborales- se tomarán las primeras decisiones. Las deficiencias, recordó López, aparecieron al encargar este equipo de gobierno un plan de autoprotección para el Auditorio, «como hemos hecho para las fiestas y otros edificios, por hacer las cosas bien».

El documento, firmado por Premap, halló deficiencias contra incendios «en todas las plantas del edificio» y problemas añadidos en la compartimentación contra el fuego, un vestíbulo que supera la superficie máxima y que partes del edificio no habían sido ejecutadas según el proyecto del año 1994.

El equipo de gobierno decidió entonces contratar un informe sobre las condiciones de protección contra incendios al responsable del Centro de Asesoramiento Tecnológico del Colegio de Arquitectos, que ayer matizó que ese contrato con el arquitecto José Luis Pérez-Lozao, uno de los mayores expertos de la región en la materia, fue hecho a título particular.

El nuevo informe, tomando como base la normativa aplicable cuando se aprobó el proyecto, confirmó el anterior y añadió nuevo problemas, como que la estructura que sostiene la cubierta metálica «no alcanza la resistencia al fuego requerida» y lo mismo sucede con los materiales de las salas de ensayos o los elementos sectorizadores o que las propiedades ignífugas de butacas, recorridos y locales están caducadas. También que los ascensores no están compartimentados y cosas que parece mentira que nadie haya visto en veinte años: la insuficiencia de las salidas o la de las escaleras que dan acceso a la sala principal.

Con ese documento en la mano, la adjunta de Edificios y Patrimonio determina que no es posible mantener abierto el edificio. «Es una situación sobrevenida», dijo el alcalde. La concejala de Infraestructuras, Ana Rivas, recordó que hay «dos informes, uno que sí (el que avaló la apertura en 1999) y otro que no» y López insistió en que el gobierno está actuando con rigor. No tiene tiempo.

Tiempos y esfuerzos

El plan de actuación urgente pasa por volver contratar a Pérez-Lozao «para que haga un informe de usos máximos» que establezca si es posible «la utilización parcial». Esperamos contratarlo este viernes, dijo el alcalde. En el anterior tardó dos meses en ser informado y el Ayuntamiento no tiene tanto tiempo. El 5 de octubre arrancan los conciertos de abono de la OSPA y dos días después, el ciclo municipal. Pero mucho antes hay otras actividades, el día 6 unas jornadas del Colegio de Farmacéuticos sobre medicamentos falsos, por ejemplo.

El concejal de Cultura, Roberto Sánchez Ramos, apostó por esperar por los informes de los técnicos: «Hasta ese momento, la programación está en marcha», resumió, coincidiendo con Ruben Rosón. El de Somos insistió en que «suena raro que tengamos que cerrar una instalación municipal después de 18 años de funcionamiento ininterrumpido» y volcó sus críticas hacia la «forma de gobernar» del PP en el pasado.

Fuentes del equipo de gobierno admiten que es muy probable, a tenor de la gravedad y variedad de las deficiencias, que el cierre parcial esté a la vuelta del domingo. Se trabaja con la posibilidad de realizar unas obras mínimas, que combinadas con otras medidas de aforos y seguridad, permitan mantener parte del edificio en uso hasta que se puedan contratar las reformas «necesarias». Preocupa también lo que no se ve: las salas de ensayos que usan la OSPA y otras formaciones.

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