A América se va pasando por Cádiz

El grupo de baile cubano Sabor de la Habana en acción en la 67 edición del desfile.

Las chirigotas gaditanas protagonizan el desfile de San Mateo, que fue multitudinario | Más de cien mil personas aplauden un pasacalles con espacio para homenajes al Campoamor o la Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo y esmerados bailes

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

De Cádiz partió Colón en su segundo viaje, múltiples conquistadores y naves que durante decenios tuvieron el monopolio de comercio con las Indias. Y ayer la 'Tacita de Plata' se conectó con Oviedo en la edición del desfile del Día de América en Asturias a través de las chirigotas: una expresión más popular y menos histórica que los descubridores o que de esos asturianos que emigraron y a los que ayer se homenajeó.

Las charangas gaditanas fueron la mayor atracción de la fiesta. Hacia ellas se dirigían las serpentinas de los niños, los confetis de los padres y hasta algunos espectadores que corrían para seguir enteras las canciones de los cuatro grupos que actuaban, ganadores en sus respectivas categorías en el Carnaval de Cádiz.

Dos se llevaron buena parte de los aplausos del público. Una fue 'Los del planeta rojo, pero rojo, rojo', que arrancó hasta más de una ola con su sátira del comunismo en forma de marcianos con chándales de Venezuela que cantaban canciones en las que se burlaban de los bancos y hasta de 'Paquirrín'. «Este desfile está muy guay, muy chulo», concedió su líder, José Antonio Vera. Entusiasmada también estaba la primera teniente de alcalde Ana Taboada, que incluso se marcó unos pasos con ellos a su paso por la plaza de la Escandalera.

La otra estrella fue la comparsa 'Los irracionales'. Vestidos de monos como de 'El rey león', además de llamar la atención asustaron a más de un niño. Con ellos actuaron, alternándose sobre el escenario de la carroza 'Gran Teatro Falla', el coro 'El mayor espectáculo del mundo' y el cuarteto 'Los irracionales'.

Por primera vez en todas las fiestas, hubo una tarde soleada completa. Según Mateín (personaje popular que no se pierde una, igual que Telva, Pinón y Pinín), fue porque su paraguas es «especial, un 'espantaorbayu'». Quizá animados por el buen tiempo, los ovetenses se echaron a la calle. La SOF cifró ayer en «más de 100.000 personas en rotación» la asistencia al desfile, «el más largo de los últimos 10 años», con 32 pasos en total.

Pero el Día de América fue, sobre todo, un recuerdo a la numerosa emigración asturiana a las Indias, y su regreso. Y eso hizo la delegación de Tineo, con un autobús rumbo al extranjero, familias de indianos ricos vestidos de blanco (con maleta y billetes de dólar incluidos) y el clásico coche 'haiga', que se caló nada más comenzar el desfile.

Los países hispanoamericanos se esmeraron en ofrecer espectáculos que combinaban las carrozas de sus respectivas culturas con bailes, atuendos y músicas de sus tierras. Incluso alguno fue más allá, como México, con un Pancho Villa muy pendenciero y un luchador de lucha libre que jugaba con el público.

Fueron muy celebrados los ritmos de la escuela de samba brasileña y los bailes por parejas de Colombia, que emuló con máscaras y troncos la Amazonia. Perú trajo una fiesta de máscaras y Ecuador, el culto al sol de los incas. Cuba arrancó sonrisas con sus canciones.

Hubo bastante presencia astur, de la mano de la carroza de 'Como yera antes' de Valdesoto, que celebró sus 20 años parodiando 'Despacito', junto con enviados de Villaviciosa (incorporación de última hora), Llanes o Gijón. De Luarca vino la escuela de baile M&M, que recreó el jazz y la farándula de Nueva Orleans en tonos verdes, morados y amarillos. El sabor local lo puso la recreación del Fontán de Mercáu Astur, que cantaba a una panadera bebedora y promiscua. A ello hay que sumar los grupos folclóricos Trasgu y Fitoria, y el coche de bomberos de 1920.

Antes de que las últimas carrozas llegasen al final, la calle Asturias, tras haber recorrido Independencia, Uría y demás calles del centro, las brigadas de limpieza ya estaban despejando las primeras vías. Apenas quedaron atrás algunas serpentinas. En la cabecera, banderas de México, Cuba y Estados Unidos, en recuerdo de las ciudades hermanas (Veracruz, Santa Clara y Tampa) víctimas del terremoto y del huracán 'Irma'.

Otro recuerdo del desfile fue para dos efemérides: los 125 años del Teatro Campoamor, mediante una recreación, sharis incluidos, de la zarzuela 'Maharajá', y los 25 años de la Real Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo, que cerraba la comitiva (la de Música la abría) con un instrumento de viento gigante y ofreció el Himno de Asturias. Además, Vicente Prado 'El Pravianu' se acordó de su famoso antecesor el 'Gaiteru Libardón'. Un desfile para todo.

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